Talált 1427 Eredmények: Vie
presintió que llegaba y dijo a su marido: "Mira, tu hijo viene con el hombre con el que marchó". (Tobías 11, 6)
Ellos se levantaron y no le vieron más. (Tobías 12, 21)
y os ha demostrado su grandeza. Ensalzadlo ante todos los vivientes, pues él es nuestro Señor y nuestro Dios, él es nuestro padre para siempre. (Tobías 13, 4)
Pero cuando se convirtieron a su Dios, volvieron a posesionarse de Jerusalén, donde está su santuario, y habitaron la región montañosa, que estaba libre. (Judit 5, 19)
Ellos, deslizándose por la ladera, ataron a Ajior, lo abandonaron en la falda del monte y se volvieron adonde estaba su jefe. (Judit 6, 13)
Cuando los israelitas vieron aquella ingente multitud, se aterrorizaron y se dijeron unos a otros: "Éstos, sin duda, cubrirán toda la tierra, y ni los montes más altos, ni los desfiladeros, ni las colinas podrán detener su marcha". (Judit 7, 4)
El ejército asirio, la infantería, los carros y la caballería los tuvieron cercados durante treinta y cuatro días. Las reservas de agua llegaron a faltar a los habitantes de Betulia. (Judit 7, 20)
Cuando llegaron, les dijo: "Jefes de Betulia, escuchadme. Lo que hoy habéis dicho ante el pueblo no está bien. Habéis jurado entregar la ciudad a nuestros enemigos si Dios no viene en vuestra ayuda en estos días. (Judit 8, 11)
Entonces salieron de la habitación y volvieron a sus puestos. (Judit 8, 36)
que detuvieron a Judit y le preguntaron: "¿De quién eres? ¿De dónde vienes y adónde vas?". Ella respondió: "Soy una hebrea que huye de los hebreos, porque están a punto de caer en vuestras manos. (Judit 10, 12)
Se maravillaban de su belleza y de los israelitas, y comentaban: "¿Quién puede despreciar al pueblo que tiene mujeres tan bellas? No sería prudente dejar ni un solo hombre, pues los supervivientes podrían seducir al mundo entero". (Judit 10, 19)
Viva Nabucodonosor, rey de toda la tierra, y viva su poder, que te ha enviado para restablecer el orden en todos los seres vivientes; ya que, gracias a ti, no sólo los hombres le sirven, sino hasta las bestias salvajes, los animales domésticos y las aves del cielo viven, gracias a tu poder, para Nabucodonosor y toda su dinastía. (Judit 11, 7)