Mosaico decorativo

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  • como me es testigo el sumo sacerdote y el colegio de los ancianos; ellos me dieron cartas para los hermanos de Damasco y fui allá con el fin de traer presos a Jerusalén a los creyentes que encontrara para que fueran castigados. (Hechos 22, 5)

  • Un tal Ananías, fiel cumplidor de la ley, estimado por todos los judíos de la ciudad, (Hechos 22, 12)

  • El comandante dijo: "Yo he conseguido este derecho de ciudadanía mediante una importante suma". Pablo replicó: "Pues yo lo tengo de nacimiento". (Hechos 22, 28)

  • Al día siguiente, queriendo saber con certeza de qué lo acusaban los judíos, lo desató y mandó que se reunieran los sumos sacerdotes y el tribunal supremo. Después bajó a Pablo y lo hizo comparecer ante ellos. (Hechos 22, 30)

  • El sumo sacerdote Ananías mandó a los que estaban junto a él que le dieran un puñetazo en la boca. (Hechos 23, 2)

  • Los presentes dijeron: "¡Tú insultas al sumo sacerdote de Dios!". (Hechos 23, 4)

  • Pablo dijo: "No sabía, hermanos, que fuera el sumo sacerdote, pues está escrito: No insultarás al jefe de tu pueblo". (Hechos 23, 5)

  • Se presentaron a los sumos sacerdotes y a los ancianos, y dijeron: "Nos hemos comprometido bajo juramento a no comer nada hasta matar a Pablo. (Hechos 23, 14)

  • Cinco días más tarde, el sumo sacerdote Ananías llegó a Cesarea con algunos ancianos y un tal Tértulo, abogado, y presentaron acusación ante el gobernador contra Pablo. (Hechos 24, 1)

  • Mas para no entretenerte demasiado, te ruego que nos escuches un momento, con tu acostumbrada bondad. (Hechos 24, 4)

  • Los sumos sacerdotes y los jefes de los judíos se le presentaron para acusar a Pablo (Hechos 25, 2)

  • Cuando estuve en Jerusalén, los sumos sacerdotes y los ancianos de los judíos me presentaron acusaciones contra él, pidiendo su condena. (Hechos 25, 15)


"Pense na felicidade que está reservada para nós no Paraíso". São Padre Pio de Pietrelcina