Talált 394 Eredmények: Siete Lámparas
Reinó cuarenta años: siete en Hebrón, y treinta y tres años en Jerusalén. (I Crónicas 29, 27)
flores, lámparas y despabiladeras, todo de oro puro; (II Crónicas 4, 21)
En aquella ocasión Salomón, y con él la inmensa comunidad de Israel venida desde la entrada de Jamat hasta el torrente de Egipto, celebraron la fiesta durante siete días. (II Crónicas 7, 8)
El octavo día celebraron asamblea solemne, pues la dedicación del altar había durado siete días, y luego otros siete días de fiesta. (II Crónicas 7, 9)
El rey Salomón hizo 200 escudos de oro batido, empleando unos siete kilos de oro por escudo, (II Crónicas 9, 15)
Habéis expulsado a los sacerdotes del Señor, hijos de Aarón, y a los levitas, y os habéis creado sacerdotes al estilo de los pueblos paganos; a todo el que trae un becerro y siete carneros lo consagráis sacerdote de dioses que no son dioses. (II Crónicas 13, 9)
Ofrecen diariamente holocaustos al Señor, mañana y tarde, queman perfumes aromáticos, ponen los panes de la proposición sobre la mesa limpia y encienden todas las tardes el candelabro de oro con sus lámparas; seguimos cumpliendo las disposiciones del Señor, nuestro Dios, que vosotros habéis abandonado. (II Crónicas 13, 11)
Joás tenía siete años cuando subió al trono, y reinó cuarenta años en Jerusalén. Su madre se llamaba Sibyá, de Berseba. (II Crónicas 24, 1)
A sus órdenes estaban las tropas del ejército, trescientos siete mil guerreros valerosos, prontos a defender al rey contra los enemigos. (II Crónicas 26, 13)
Cerraron incluso las puertas del pórtico, apagaron las lámparas y dejaron de ofrecer incienso y holocaustos en el santuario al Dios de Israel. (II Crónicas 29, 7)
Llevaron siete toros, siete carneros, siete corderos y siete machos cabríos para ofrecerlos en sacrificio por el pecado en favor de la monarquía, el santuario y Judá. El rey ordenó a los sacerdotes descendientes de Aarón que los ofrecieran sobre el altar del Señor. (II Crónicas 29, 21)
Los israelitas que se encontraban en Jerusalén celebraron la fiesta de los panes sin levadura durante siete días con gran alegría, mientras los levitas y los sacerdotes cantaban con toda fuerza las alabanzas del Señor día tras día. (II Crónicas 30, 21)