Talált 3535 Eredmények: Sal
y 300 escudos de oro batido más pequeños, a tres kilos y medio de oro cada uno; y los pusieron en la sala "Bosque del Líbano". (II Crónicas 9, 16)
Todos los vasos de beber del rey Salomón eran de oro, y toda la vajilla de la sala del "Bosque del Líbano" era de oro fino. No había nada de plata, pues la plata no se estimaba en tiempos del rey Salomón. (II Crónicas 9, 20)
El rey Salomón superó a todos los reyes de la tierra en riqueza y en sabiduría. (II Crónicas 9, 22)
Todos los reyes de la tierra querían visitar a Salomón para escuchar la sabiduría que Dios le había dado, (II Crónicas 9, 23)
Salomón tenía 4.000 caballerizas para sus caballos y sus carros y 12.000 jinetes, que destacó en las ciudades de guarnición y en Jerusalén, junto al rey. (II Crónicas 9, 25)
Logró que la plata abundara en Jerusalén como las piedras, y los cedros como los sicómoros en la Sefela. (II Crónicas 9, 27)
Los caballos para Salomón venían de Musur y de todas partes. (II Crónicas 9, 28)
El resto de la historia de Salomón, desde el principio al fin, está escrito en las crónicas de Natán, profeta, en la profecía de Ajías de Silo y en la visión de Idó, el vidente, sobre Jeroboán, hijo de Nabat. (II Crónicas 9, 29)
Salomón reinó cuarenta años en Jerusalén sobre todo Israel. (II Crónicas 9, 30)
Cuando lo supo Jeroboán, hijo de Nabat, que estaba en Egipto, lejos del rey Salomón, regresó de Egipto. (II Crónicas 10, 2)
El rey Roboán pidió consejo a los ancianos que habían estado al servicio de su padre Salomón mientras éste vivía: "¿Qué me aconsejáis responder a este pueblo?". (II Crónicas 10, 6)
El rey Roboán envió a Adorán, intendente de prestaciones personales; pero los israelitas lo mataron a pedradas. El rey Roboán tuvo que apresurarse a subir a su carro y huir a Jerusalén. (II Crónicas 10, 18)