Talált 3535 Eredmények: Sal
La arena, la sal, el hierro son cargas más ligeras que el hombre insensato. (Eclesiástico 22, 15)
Yo salí de la boca del altísimo y cubrí la tierra como una niebla. (Eclesiástico 24, 3)
En la ciudad amada establecí mi residencia, y en Jerusalén tuve la sede de mi imperio. (Eclesiástico 24, 11)
Yo soy como canal que sale de río, como acueducto que entra en un jardín. (Eclesiástico 24, 30)
No des salida al agua, ni a la mujer mala libertad de hablar. (Eclesiástico 25, 25)
Si soplas sobre una brasa, se encenderá; pero si la escupes, se apagará; y, sin embargo, ambas cosas salen de tu boca. (Eclesiástico 28, 12)
El malvado dilapida los bienes del fiador, y el ingrato olvida a quien lo salvó. (Eclesiástico 29, 16)
Salud y vigor valen más que todo el oro, y cuerpo robusto más que inmensa fortuna. (Eclesiástico 30, 15)
No hay riqueza mejor que la salud del cuerpo, no hay felicidad superior al gozo del corazón. (Eclesiástico 30, 16)
El sueño saludable acompaña a un estómago moderado; se levanta pronto y está despejado. Insomnio, vómitos y retortijones esperan al hombre glotón. (Eclesiástico 31, 20)
Si has comido con exceso, salta, devuelve y te sentirás mejor. (Eclesiástico 31, 21)
Del impuro, ¿cómo saldrá cosa pura?; y del mentiroso, ¿qué verdad puede salir? (Eclesiástico 34, 4)