Talált 3535 Eredmények: Sal
Les dijeron: "Si salís y cumplís la orden del rey, salvaréis la vida". (I Macabeos 2, 33)
Respondieron: "Ni saldremos ni cumpliremos la orden del rey de profanar el sábado". (I Macabeos 2, 34)
Así lograron formar un ejército poderoso, que comenzó a castigar en su ira y en su furor a los injustos y a los apóstatas. Éstos buscaban su salvación entre los gentiles. (I Macabeos 2, 44)
Ananías, Azarías y Misael, por haber tenido fe, fueron salvados del fuego. (I Macabeos 2, 59)
Apenas lo supo Judas, le salió al encuentro, lo venció y lo mató. Muchos fueron los heridos y los demás huyeron. (I Macabeos 3, 11)
Cuando llegaron cerca de la cuesta de Bejorón, le salió al encuentro Judas con sus hombres, (I Macabeos 3, 16)
Judas les respondió: "Es fácil que muchos caigan en manos de pocos, y para el cielo es lo mismo salvar con muchos que con pocos; (I Macabeos 3, 18)
Le entregó la mitad de sus tropas con los elefantes y le informó sobre sus decisiones, y en particular con relación a los habitantes de Judá y Jerusalén, (I Macabeos 3, 34)
contra quienes debía mandar el ejército para aplastar y destruir las fuerzas de Israel y las que quedaban en Jerusalén hasta borrar su memoria de aquel lugar, (I Macabeos 3, 35)
El rey, con la otra mitad del ejército, salió de Antioquía, capital de su reino, el año 147; pasó el Éufrates y atravesó las provincias del norte. (I Macabeos 3, 37)
Jerusalén estaba despoblada como un desierto. Ninguno de sus hijos entraba o salía. El templo estaba profanado, extranjeros habitaban en la ciudadela, convertida en morada de gentiles. La alegría de Jacob ya no existía, ni la flauta ni la cítara se oían. (I Macabeos 3, 45)
Se juntaron y fueron a Mispá, frente a Jerusalén, pues Mispá había sido ya lugar de oración para Israel. (I Macabeos 3, 46)