Talált 3535 Eredmények: Sal
sal tú garante de mi bienestar, que los orgullosos no me opriman; (Salmos 119, 122)
mis ojos se deshacen deseando que me salves, esperando tu promesa de justicia; (Salmos 119, 123)
yo te llamo; sálvame, y guardaré tus decretos. (Salmos 119, 146)
Mira mi miseria y sálvame, pues yo no me he olvidado de tu ley; (Salmos 119, 153)
la salvación está lejos de los opresores, pues ellos no buscan tus decretos. (Salmos 119, 155)
Señor, yo espero que me salves, pues he puesto en práctica todos tus mandamientos; (Salmos 119, 166)
Señor, espero que me salves, pues tu ley hace mis delicias. (Salmos 119, 174)
Ya estamos en tus puertas, oh Jerusalén: (Salmos 122, 2)
Jerusalén, la bien edificada, la ciudad bien unida. (Salmos 122, 3)
Pedid la paz para Jerusalén: "Que vivan tranquilos tus amigos, (Salmos 122, 6)
Jerusalén está rodeada de montes; así rodea el Señor a su pueblo desde ahora y por siempre. (Salmos 125, 2)
Canción de las subidas. De Salomón Si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los que la construyen; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigila el centinela. (Salmos 127, 1)