Talált 4232 Eredmények: Relación Con Dios
El Señor ha cumplido su palabra. Yo me alcé en el puesto de mi padre David y me senté sobre el trono de Israel, como dijo el Señor, y construí el templo en honor del Señor, Dios de Israel, (II Crónicas 6, 10)
"Señor, Dios de Israel, no hay Dios semejante a ti ni en el cielo ni en la tierra. Tú guardas la alianza y la fidelidad con tus siervos que siguen tus caminos de todo corazón. (II Crónicas 6, 14)
Ahora, Señor, Dios de Israel, cumple también lo que prometiste a tu siervo David, mi padre: No te faltará nunca en mi presencia un varón que se siente sobre el trono de Israel, con tal que tus hijos se porten bien y sigan tus caminos, como lo has hecho tú. (II Crónicas 6, 16)
Así pues, Dios de Israel, que se cumpla la promesa que hiciste a tu siervo David. (II Crónicas 6, 17)
Pero ¿será posible que Dios habite en medio de los hombres sobre la tierra? Si los cielos en toda su inmensidad no pueden contenerte, ¡cuánto menos este templo que yo he construido! (II Crónicas 6, 18)
Atiende, Señor, Dios mío, la oración y la súplica de tu siervo; escucha el grito y la súplica que tu siervo eleva hoy a ti. (II Crónicas 6, 19)
Dios mío, ten abiertos tus ojos y atentos tus oídos a las plegarias que suben a ti desde este lugar. (II Crónicas 6, 40)
Ahora, pues, levántate, Señor Dios, ven al lugar de tu morada, ven con el arca de tu poder. Que tus sacerdotes, Señor Dios, se revistan de salvación, que tus fieles gocen de felicidad. (II Crónicas 6, 41)
Señor Dios, no apartes tu mirada de tu ungido. Recuerda los favores que hiciste a tu siervo David". (II Crónicas 6, 42)
El rey Salomón inmoló 22.000 toros y 120.000 ovejas; de esta manera el rey y el pueblo celebraron la dedicación del templo de Dios. (II Crónicas 7, 5)
Y les responderán: Porque abandonaron al Señor, el Dios de sus padres, que los había sacado de Egipto, y se fueron a servir y dar culto a dioses ajenos; por eso ha traído sobre ellos tantos males". (II Crónicas 7, 22)
Estableció luego en sus servicios, según las disposiciones de su padre, las clases sacerdotales; y lo mismo hizo con los levitas encargados de cantar las alabanzas y asistir a los sacerdotes, según el ritual cotidiano, y con las respectivas clases de porteros de cada una de las puertas; todo conforme a las disposiciones de David, hombre de Dios. (II Crónicas 8, 14)