Talált 4527 Eredmények: Poder De Dios
Yo le había hecho hermoso por la abundancia de sus ramas; todos los árboles de Edén, que había en el jardín de Dios, le tenían envidia. (Ezequiel 31, 9)
Pues bien, esto dice el Señor Dios: Por haberse estirado en su altura levantando su copa hasta las nubes, y haberse engreído su corazón por su grandeza, (Ezequiel 31, 10)
Esto dice el Señor Dios: El día en que bajó al reino de la muerte, en señal de duelo por él cerré el abismo, contuve sus ríos y las abundantes aguas se estancaron; vestí por él de luto al Líbano, y todos los árboles del campo se secaron por él. (Ezequiel 31, 15)
¿A quién te pareces en majestad y grandeza de entre los árboles de Edén? Pues también tú serás precipitado con los árboles de Edén a las moradas subterráneas, y entre incircuncisos yacerás con las víctimas de la espada. Tal será la suerte del Faraón y de todos sus súbditos", dice el Señor Dios. (Ezequiel 31, 18)
Esto dice el Señor Dios: Tenderé sobre ti mi red, una manada de pueblos innumerables; en mi red te sacarán a tierra. (Ezequiel 32, 3)
Por ti oscureceré a todos los astros que brillan en el cielo y cubriré de tinieblas tu país, dice el Señor Dios. (Ezequiel 32, 8)
Pues esto dice el Señor Dios: "La espada del rey de Babilonia te alcanzará. (Ezequiel 32, 11)
Entonces amansaré sus aguas, haré correr sus ríos como aceite, dice el Señor Dios. (Ezequiel 32, 14)
Tal es la elegía que cantarán las hijas de las naciones, la cantarán sobre Egipto y sobre todo su pueblo, dice el Señor Dios. (Ezequiel 32, 16)
El Faraón los verá y se consolará de la suerte de su pueblo. Porque el Faraón será muerto a espada con todo su ejército, dice el Señor Dios. (Ezequiel 32, 31)
Había sembrado el pánico en la tierra de los vivos y allí está tendido en medio de los incircuncisos, con los muertos a espada: El Faraón y todo su ejército", afirma el Señor Dios. (Ezequiel 32, 32)
Diles: Por mi vida, dice el Señor Dios, que no me complazco en la muerte del malvado, sino en que se convierta de su conducta y viva. Convertíos, convertíos de vuestros perversos caminos. ¿Por qué queréis morir, oh casa de Israel? (Ezequiel 33, 11)