Talált 1075 Eredmények: Lía
Ninguno de vosotros se acercará a mujer de su propia familia para tener relaciones sexuales con ella: yo, el Señor. (Levítico 18, 6)
Cuando hagáis al Señor un sacrificio de reconciliación, ofrecedlo de manera que Dios os lo acepte. (Levítico 19, 5)
yo mismo me volveré contra él y su familia; lo extirparé de en medio del pueblo a él y a cuantos después de él vayan a prostituirse con Moloc. (Levítico 20, 5)
De la misma manera, si uno ofrece al Señor ganado mayor o menor en sacrificio de reconciliación, sea en cumplimiento de un voto, sea como ofrenda voluntaria, la víctima, para que sea aceptada, ha de ser perfecta y sin defecto. (Levítico 22, 21)
Inmolaréis, además, un macho cabrío en sacrificio por el pecado, y dos corderos de un año en sacrificio de reconciliación. (Levítico 23, 19)
Éstas son las fiestas del Señor, en las que celebraréis asambleas santas y presentaréis al Señor ofrendas quemadas, holocaustos, sacrificios de reconciliación, ofrendas y libaciones, según el ritual propio de cada día, (Levítico 23, 37)
Declararéis santo el año cincuenta y proclamaréis la liberación a todos los habitantes de la tierra. Será para vosotros año jubilar; cada uno de vosotros recobrará su propiedad y retornará a su familia. (Levítico 25, 10)
Entonces saldrá de tu casa él y sus hijos; volverá a su familia y recobrará de nuevo la propiedad de sus padres. (Levítico 25, 41)
Podréis adquirirlos también entre los extranjeros que viven en medio de vosotros, entre sus familias y entre los hijos que hayan tenido en vuestra tierra; éstos serán vuestra propiedad (Levítico 25, 45)
Si el huésped o extranjero residente en medio de ti se enriquece, y un hermano tuyo empobrece contrayendo deuda con aquél y se ve obligado a venderse al huésped o al extranjero o a un descendiente de su familia, (Levítico 25, 47)
Yo me volveré hacia vosotros, os haré crecer y multiplicaros y mantendré mi alianza con vosotros. (Levítico 26, 9)
si despreciáis mis leyes, desdeñáis mis prescripciones, no ponéis por obra mis mandatos y rompéis mi alianza, (Levítico 26, 15)