Talált 897 Eredmények: Jesus Christus
Jesús tomó los cinco panes y los dos peces, alzó los ojos al cielo, los bendijo, los partió y se los dio a los discípulos para que se los distribuyeran a la gente. (Lucas 9, 16)
Un día que Jesús estaba orando en un lugar retirado y sus discípulos se encontraban con él, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?". (Lucas 9, 18)
Jesús añadió que el hijo del hombre tenía que padecer mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los maestros de la ley, ser matado y resucitar al tercer día. (Lucas 9, 22)
Unos ocho días después Jesús tomó consigo a Pedro, a Juan y Santiago y los llevó al monte a orar. (Lucas 9, 28)
Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero lograron mantenerse despiertos y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él. (Lucas 9, 32)
Cuando éstos se alejaban de Jesús, Pedro dijo: "Maestro, ¡qué bien se está aquí! Hagamos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". No sabía lo que decía. (Lucas 9, 33)
Tan pronto como cesó la voz, Jesús se quedó solo. Los discípulos guardaron silencio, y a nadie contaron por entonces lo que habían visto. (Lucas 9, 36)
Jesús respondió: "¡Gente incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo tendré que estar con vosotros? ¿Hasta cuándo tendré que soportaros? Tráeme aquí a tu hijo". (Lucas 9, 41)
Y mientras el muchacho se acercaba, el demonio lo tiró por tierra y lo retorció violentamente. Jesús increpó al espíritu impuro, curó al muchacho y lo devolvió a su padre. (Lucas 9, 42)
Y todos se quedaron atónitos ante la grandeza de Dios. Mientras todos estaban admirados por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: (Lucas 9, 43)
Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, tomó un niño, lo puso a su lado (Lucas 9, 47)
Juan dijo a Jesús: "Maestro, hemos visto a uno que echaba los demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no anda con nosotros". (Lucas 9, 49)