Talált 929 Eredmények: Jesús Resucitado
Jesús le dijo: "¡Yo soy!, y veréis al hijo del hombre sentado a la diestra del todopoderoso y venir entre las nubes del cielo". (Marcos 14, 62)
y, al ver a Pedro calentándose, lo miró y le dijo: "También tú andabas con Jesús el nazareno". (Marcos 14, 67)
Y al instante cantó el gallo por segunda vez. Pedro se acordó de lo que Jesús le había dicho: "Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres". Y se echó a llorar. (Marcos 14, 72)
Al amanecer, celebraron consejo los sumos sacerdotes, los ancianos, y los maestros de la ley y el tribunal supremo en pleno. Ataron a Jesús, lo llevaron y se lo entregaron a Pilato. (Marcos 15, 1)
Pero Jesús no respondió nada, hasta el punto de que Pilato quedó muy extrañado. (Marcos 15, 5)
Pilato, entonces, queriendo satisfacer a la gente, les puso en libertad a Barrabás y les entregó a Jesús, para que lo azotaran y lo crucificaran. (Marcos 15, 15)
Los soldados llevaron a Jesús dentro del palacio, al pretorio, y reunieron a toda la tropa; (Marcos 15, 16)
Pasaba por allí un tal Simón de Cirene, que venía del campo, padre de Alejandro y de Rufo, y le obligaron a llevar la cruz de Jesús. (Marcos 15, 21)
Y hacia las tres de la tarde Jesús gritó con fuerte voz: "Eloí, Eloí, lemá sabaktani", que quiere decir: "¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?". (Marcos 15, 34)
Pero Jesús, lanzando un gran grito, expiró. (Marcos 15, 37)
las cuales, cuando estaba Jesús en Galilea, lo acompañaban y lo servían; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén. (Marcos 15, 41)
José de Arimatea, insigne miembro del tribunal supremo, que esperaba también el reino de Dios, se atrevió a ir a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. (Marcos 15, 43)