Talált 3248 Eredmények: Jer
Llegaron de nuevo a Jerusalén y, cuando andaba Jesús por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los maestros de la ley y los ancianos del pueblo (Marcos 11, 27)
Pero los viñadores se dijeron: Éste es el heredero. Matémoslo, y nos quedaremos con su herencia. (Marcos 12, 7)
Llegaron y le dijeron: "Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa nada el qué dirán, porque no tienes respetos humanos y enseñas de verdad el camino de Dios. ¿Es lícito pagar el impuesto al césar o no? ¿Lo debemos dar o no?". (Marcos 12, 14)
"Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de uno muere dejando mujer sin hijos, su hermano debe casarse con la viuda y dar descendencia a su hermano. (Marcos 12, 19)
Ninguno de los siete dejó descendencia. Finalmente murió también la mujer. (Marcos 12, 22)
En la resurrección, cuando resuciten, ¿de quién de ellos será mujer? Porque los siete la tuvieron por mujer". (Marcos 12, 23)
Porque, en la resurrección, ni los hombres ni las mujeres se casarán, sino que serán como ángeles en los cielos. (Marcos 12, 25)
Estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, y puesto a la mesa, llegó una mujer llevando un frasco de alabastro con perfume de nardo auténtico, de mucho valor; rompió el alabastro y lo derramó sobre su cabeza. (Marcos 14, 3)
Algunos se indignaron y dijeron: "¿A qué viene este derroche de perfume? (Marcos 14, 4)
Pedro insistió: "¡Aunque tenga que morir contigo, jamás te negaré!". Y lo mismo dijeron todos los demás. (Marcos 14, 31)
Había también unas mujeres mirando desde lejos. Entre ellas María Magdalena, María la madre de Santiago el menor y de José, y Salomé, (Marcos 15, 40)
las cuales, cuando estaba Jesús en Galilea, lo acompañaban y lo servían; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén. (Marcos 15, 41)