Talált 3248 Eredmények: Jer
Otros muchos de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de Transjordania y de los alrededores de Tiro y Sidón, al oír las cosas que hacía, acudieron a él. (Marcos 3, 8)
Los maestros de la ley, que habían venido de Jerusalén, decían: "¡Tiene a Belcebú!"; y también: "¡Echa a los demonios con el poder del príncipe de los demonios!". (Marcos 3, 22)
La gente estaba sentada a su alrededor cuando le dijeron: "Mira, ahí afuera te buscan tu madre y tus hermanos y hermanas". (Marcos 3, 32)
Jesús estaba durmiendo sobre un cabezal en la popa. Ellos lo despertaron y le dijeron: "Maestro, ¿no te importa que perezcamos?". (Marcos 4, 38)
Y una mujer que padecía hemorragias desde hacía doce años, (Marcos 5, 25)
Entonces la mujer, que sabía lo que había ocurrido en ella, se acercó asustada y temblorosa, se postró ante Jesús y le dijo toda la verdad. (Marcos 5, 33)
Él dijo a la mujer: "Hija, tu fe te ha curado; vete en paz, libre ya de tu enfermedad". (Marcos 5, 34)
Y es que Herodes había detenido a Juan y lo había metido en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, que él tenía como esposa. (Marcos 6, 17)
Porque Juan le decía: "No te está permitido tener la mujer de tu hermano". (Marcos 6, 18)
Inmediatamente el rey mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. Él fue a la cárcel, le cortó la cabeza, (Marcos 6, 27)
Como se hiciera ya muy tarde, se le acercaron sus discípulos y le dijeron: (Marcos 6, 35)
Jesús les respondió: "Dadles vosotros de comer". Ellos le dijeron: "¿Cómo vamos a comprar nosotros pan suficiente para darles de comer?". (Marcos 6, 37)