Mosaico decorativo

Talált 1486 Eredmények: Hijos

  • Que sus huesos reflorezcan en sus tumbas; que sus nombres, renovados en sus hijos, sean honrados como conviene a aquellos ilustres varones. (Eclesiástico 46, 12)

  • Pusiste un borrón sobre tu honor, deshonraste tu descendencia, atrayendo la ira sobre tus hijos, y me afligí por tu locura. (Eclesiástico 47, 20)

  • Tú, de quien está escrito que fuiste preparado para un determinado tiempo. Para aplacar la ira antes de estallar, para volver los corazones de los padres a los hijos y restablecer las tribus de Jacob. (Eclesiástico 48, 10)

  • todos los hijos de Aarón en su gloria, con los sacrificios del Señor en sus manos ante toda la asamblea de Israel, (Eclesiástico 50, 13)

  • entonces gritaban los hijos de Aarón, tocaban las trompetas de metal bruñido, dejando oír un potente sonido, como memorial ante el altísimo. (Eclesiástico 50, 16)

  • Escuchad, cielos; presta, tierra, oído, porque habla el Señor: He alimentado, he hecho crecer hijos, y ellos se han sublevado contra mí. (Isaías 1, 2)

  • ¡Ay, nación pecadora, pueblo cargado de crímenes, ralea de malvados, hijos perversos! Han abandonado al Señor, han despreciado al Santo de Israel, le han vuelto la espalda. (Isaías 1, 4)

  • Ved: yo y los hijos que el Señor me ha dado señales somos y presagios en Israel de parte del Señor omnipotente, que mora en el monte Sión. (Isaías 8, 18)

  • sino que caerán, a occidente, sobre las costas de los filisteos, y juntos saquearán a los hijos de oriente; se apoderarán de Edón y de Moab, y los hijos de Amón serán sus súbditos. (Isaías 11, 14)

  • Sus hijos serán despedazados ante sus mismos ojos; sus casas saqueadas, violadas sus mujeres. (Isaías 13, 16)

  • ¡Preparad la matanza de los hijos por la malicia de sus padres; no se levanten más a conquistar la tierra y llenar de ruinas la faz del mundo! (Isaías 14, 21)

  • Aquel día el Señor sacudirá las espigas desde el curso del río hasta el torrente de Egipto, y vosotros seréis recogidos uno a uno, hijos de Israel. (Isaías 27, 12)


"Não queremos aceitar o fato de que o sofrimento é necessário para nossa alma." São Padre Pio de Pietrelcina