Mosaico decorativo

Talált 2402 Eredmények: Hijos De David

  • ¡con cuánta mayor consideración castigaría a tus hijos, pues con juramentos y pactos prometiste a sus padres grandes bienes! (Sabiduría 12, 21)

  • Pero luego, al pedirle por sus bienes, por casamientos y por sus hijos, no se avergüenza de hablar con un trasto sin vida. Pide la salud a una cosa que no tiene fuerza alguna, (Sabiduría 13, 17)

  • Pero a tus hijos no les vencieron ni los dientes de las serpientes venenosas, porque tu misericordia se interpuso y los sanó. (Sabiduría 16, 10)

  • Ese sustento tuyo manifestaba tu dulzura para con tus hijos, pues se acomodaba al deseo de quienes lo comían y se transformaba a gusto de cada uno. (Sabiduría 16, 21)

  • Para que los hijos que tú amas, Señor, aprendiesen que no es la variedad de frutos lo que sustenta al hombre, sino tu palabra, que conserva a los que creen en ti. (Sabiduría 16, 26)

  • Pues aquéllos merecieron ser privados de la luz y ser encerrados en tinieblas por haber tenido prisioneros a tus hijos, por quienes debía darse al mundo la luz incorruptible de la ley. e) La muerte. (Sabiduría 18, 4)

  • A los que habían resuelto matar a los hijos de los santos, de los que uno solo fue expuesto y se salvó, en castigo les quitaste la muchedumbre de sus hijos y los hiciste perecer a todos juntos en un agua impetuosa. (Sabiduría 18, 5)

  • Los hijos santos de los justos ofrecían sacrificios en secreto, y de común acuerdo establecieron el pacto divino de que los santos compartiesen igualmente bienes y peligros, cantando antes las alabanzas de los padres. (Sabiduría 18, 9)

  • El grito discordante de los enemigos les hacía eco, y se extendía la triste voz de los que lloraban a los hijos muertos. (Sabiduría 18, 10)

  • Porque toda la creación, obediente a tus mandatos, tomaba nuevas formas en su misma naturaleza, para que tus hijos fuesen guardados de todo mal. (Sabiduría 19, 6)

  • Escuchad, hijos, los consejos de vuestro padre; haced lo que os digo y os salvaréis. (Eclesiástico 3, 1)

  • Porque el Señor honra al padre en sus hijos, y confirma el derecho de la madre sobre las hijas. (Eclesiástico 3, 2)


"Não nos preocupemos quando Deus põe à prova a nossa fidelidade." São Padre Pio de Pietrelcina