Mosaico decorativo

Talált 2402 Eredmények: Hijos De David

  • Todo esto se lee también en los anales y en las memorias de Nehemías; además se dice que reunió una biblioteca y que puso en ella los libros de los reyes, los escritos de los profetas, los de David y las cartas de los reyes relativas a las ofrendas. (II Macabeos 2, 13)

  • Dos mujeres fueron denunciadas por haber circuncidado a sus hijos; les ataron los hijos a los pechos, y así las pasearon por la ciudad; finalmente, las tiraron por la muralla. (II Macabeos 6, 10)

  • Pero, sobre todo, fue admirable la madre, y digna de gloriosa memoria. Ella, viendo muertos a sus siete hijos en el espacio de un día, lo llevaba todo con ánimo grande por la esperanza que tenía en el Señor. (II Macabeos 7, 20)

  • Después de todos los hijos, murió también la madre. (II Macabeos 7, 41)

  • que igualaría en todo con los atenienses a aquellos judíos a quienes había negado la sepultura y que habían de ser arrojados, junto con sus hijos, para pasto de las fieras; (II Macabeos 9, 15)

  • Si estáis bien, junto con vuestros hijos, y se cumplen vuestros deseos, damos gracias a Dios, teniendo confianza en los cielos. (II Macabeos 9, 20)

  • Además, los habitantes de Jafa cometieron un enorme crimen. Con el pretexto de agasajar a los judíos que vivían entre ellos, los invitaron a subir con sus mujeres y sus hijos a una nave que tenían preparada, como si no tuvieran contra ellos intención alguna hostil. (II Macabeos 12, 3)

  • Le exhortó a casarse y a tener hijos. Se casó, y vivió tranquilamente en paz. (II Macabeos 14, 25)

  • Porque para ellos el mayor temor era el santuario santificado, y su temor por las mujeres, hijos, hermanos y parientes era menor. (II Macabeos 15, 18)

  • Proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel. (Proverbios 1, 1)

  • Escuchad, hijos míos, la instrucción de un padre y estad atentos a conocer la prudencia, (Proverbios 4, 1)

  • recreándome en su orbe terrestre y encontrando mis delicias con los hijos de los hombres. (Proverbios 8, 31)


"A maior caridade é aquela que arranca as pessoas vencidas pelo demônio, a fim de ganhá-las para Cristo." São Padre Pio de Pietrelcina