Mosaico decorativo

Talált 2936 Eredmények: Fé

  • Estad atentos y guardadlos bien, hasta que los peséis ante los jefes de los sacerdotes, los levitas y los cabezas de familia de Israel, en Jerusalén, en los aposentos del templo del Señor". (Esdras 8, 29)

  • Al terminar aquello, se me presentaron los jefes para decirme: "El pueblo de Israel, los sacerdotes y los levitas no se han separado de las gentes del país y han incurrido en las prácticas horrendas de los cananeos, hititas, fereceos, jebuseos, amonitas, moabitas, egipcios e idumeos. (Esdras 9, 1)

  • Ellos y sus hijos se han casado con las hijas de esas gentes mezclando la raza santa con las gentes del país, y los jefes y los magistrados han sido los primeros en incurrir en tal prevaricación". (Esdras 9, 2)

  • que nos habías prescrito por medio de tus siervos los profetas diciendo: El país que vais a ocupar es un país inmundo por la inmundicia de las gentes del país y las abominaciones de las que le han llenado de un extremo a otro con su impureza. (Esdras 9, 11)

  • Mientras Esdras oraba y hacía esta confesión llorando y postrado ante el templo de Dios, se congregó junto a él una gran multitud de israelitas, mujeres y niños; todos lloraban amargamente. (Esdras 10, 1)

  • Esdras se levantó e hizo jurar a los jefes de los sacerdotes y los levitas y a todo Israel que actuarían así. Y ellos lo juraron. (Esdras 10, 5)

  • bajo la amenaza de confiscación de todos sus bienes y exclusión de la comunidad a todo aquel que no se presentara en el término de tres días, según la decisión de los jefes y los ancianos. (Esdras 10, 8)

  • Que se queden nuestros jefes en representación de toda la comunidad, y todos los que se hayan casado con mujeres extranjeras vendrán en días señalados, acompañados de las autoridades y de los jueces de cada ciudad, hasta que hayamos apartado de nosotros el furor de nuestro Dios por este pecado". (Esdras 10, 14)

  • De los de Jasún: Matnay, Matatá, Zabad, Elifélet, Yeremías, Manasés, Simeí. (Esdras 10, 33)

  • Que tus oídos estén atentos y tus ojos abiertos para escuchar la plegaria de tu siervo, que yo derramo ahora ante ti, día y noche, por los israelitas tus siervos, confesando los pecados que ellos han cometido contra ti. Yo mismo y la casa de mi padre hemos pecado; (Nehemías 1, 6)

  • Y el rey me dijo: "¿Por qué estás tan triste? Enfermo no estás; tu corazón está afligido". Entonces, sumamente azorado, (Nehemías 2, 2)

  • Luego me levanté de noche, con unos cuantos hombres, sin manifestar a nadie lo que por inspiración divina iba a hacer por Jerusalén, llevando sólo el caballo que yo montaba. (Nehemías 2, 12)


"Todas as graças que pedimos no nome de Jesus são concedidas pelo Pai eterno." São Padre Pio de Pietrelcina