Talált 2936 Eredmények: Fé
Salomón convocó en Jerusalén a los ancianos de Israel, a los jefes de las tribus y de las familias israelitas, para llevar el arca de la alianza del Señor, desde Sión, la ciudad de David. (I Reyes 8, 1)
Cuando en el país haya hambre, peste, tizón, añublo, langosta o pulgón, si el enemigo los asedia en alguna de sus ciudades; en cualquier plaga o enfermedad, (I Reyes 8, 37)
A los que quedaban de los amorreos, hititas, fereceos, heveos y jebuseos, no pertenecientes al pueblo de Israel, (I Reyes 9, 20)
A los israelitas no les impuso trabajos forzados: ellos eran sus guerreros, cortesanos, generales, prefectos y capitanes de carros y caballería. (I Reyes 9, 22)
Los jefes y los capataces que tenía el rey Salomón al mando de los obreros eran quinientos cincuenta. (I Reyes 9, 23)
El monarca logró que la plata abundara en Jerusalén como las piedras, y los cedros como los sicómoros en la Sefela. (I Reyes 10, 27)
Se le juntaron unos desalmados y él se hizo jefe de la banda, mientras David derrotaba a los sirios; se apoderó de Damasco y se estableció allí como rey; (I Reyes 11, 24)
Un día en que Jeroboán salió de Jerusalén, se encontró en el camino con el profeta Ajías, el silonita, vestido con un manto nuevo. Estaban los dos solos en el campo. (I Reyes 11, 29)
En Betel vivía un profeta anciano, cuyos hijos fueron a contarle todo lo que había hecho el hombre de Dios aquel día en Betel y las palabras que había dirigido al rey. Se lo contaron, (I Reyes 13, 11)
El anciano insistió: "También yo soy profeta como tú, y un ángel me ha dicho de parte del Señor: Hazle volver contigo a tu casa para que coma pan y beba agua". Así le engañó. (I Reyes 13, 18)
Mientras estaban sentados a la mesa, el Señor habló al profeta que le había hecho volverse, (I Reyes 13, 20)
Después de haber comido y bebido, aparejó el asno al profeta que había hecho volver. (I Reyes 13, 23)