Talált 2936 Eredmények: Fé
Hubo una opresión tal en Israel como no se había conocido desde que no había profetas. (I Macabeos 9, 27)
Te elegimos a ti para ocupar su puesto como nuestro jefe y guía en la batalla emprendida". (I Macabeos 9, 30)
Tomó, finalmente, a los hijos de los jefes del país como rehenes y los puso bajo vigilancia en la ciudadela de Jerusalén. (I Macabeos 9, 53)
El año 153, en el segundo mes, Alcimo mandó derribar el muro del atrio interior del templo, destruyendo así la obra de los profetas. Ya se había comenzado a demoler, (I Macabeos 9, 54)
Se les destinará a las fortalezas reales más importantes y se les confiarán cargos de confianza en el reino. Sus jefes serán de los suyos y vivirán conforme a sus leyes, como ha mandado el rey para la región de Judea. (I Macabeos 10, 37)
Los tres distritos de Samaría agregados a Judea se considerarán como parte de Judea, de modo que dependan de un solo jefe y obedezcan solamente al sumo sacerdote. (I Macabeos 10, 38)
así como los gastos de reconstrucción de las murallas de Jerusalén, la fortificación de sus defensas y la construcción de murallas en las ciudades de Judea". (I Macabeos 10, 45)
El rey Tolomeo respondió así: "¡Feliz el día en que has vuelto a la tierra de tus padres y has ocupado su trono real! (I Macabeos 10, 55)
Les confirmamos la posesión de los territorios de Judea y de los tres distritos de Aferema, Lida y Ramatáyim. Son desmembrados de Samaría, pasando a Judea, junto con sus dependencias, en favor de todos los que van a ofrecer sacrificios en Jerusalén, y en lugar de los tributos que el rey percibía todos los años, hasta ahora, por los productos de la tierra y por los frutos de los árboles. (I Macabeos 11, 34)
Nombró a su hermano Simón jefe militar en la región que va desde la Escala de Tiro hasta la frontera de Egipto. (I Macabeos 11, 59)
Los de Gaza se rindieron, y Jonatán hizo con ellos un tratado de paz; pero tomó como rehenes a los hijos de los jefes y los mandó a Jerusalén. Él continuó el recorrido por la región, y llegó hasta Damasco. (I Macabeos 11, 62)
pues había sabido que los habitantes querían entregar la plaza a los partidarios de Demetrio. Allí dejó una guarnición para defenderla. (I Macabeos 12, 34)