Talált 12214 Eredmények: Est
Festo, a los tres días de su llegada a la provincia, subió desde Cesarea a Jerusalén. (Hechos 25, 1)
Festo respondió que Pablo estaba custodiado en Cesarea y que él mismo tenía que irse de Jerusalén muy pronto; (Hechos 25, 4)
y añadió: "Por lo tanto, que vengan conmigo vuestras autoridades y que lo acusen, si es que ese hombre ha cometido algún delito". (Hechos 25, 5)
Festo se quedó con ellos unos ocho o diez días. Después bajó a Cesarea. Al día siguiente se sentó en el tribunal, y mandó que trajesen a Pablo. (Hechos 25, 6)
Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, preguntó a Pablo: "¿Quieres ir a Jerusalén y ser allí juzgado ante mí de estas cosas?". (Hechos 25, 9)
Pablo dijo: "Estoy ante el tribunal del césar, donde debo ser juzgado. Yo no he cometido ningún delito contra los judíos, como tú sabes muy bien. (Hechos 25, 10)
Si he cometido algún delito que merezca la muerte, no me niego a morir; pero si no hay nada de lo que éstos me acusan, nadie puede entregarme a ellos. Apelo al césar". (Hechos 25, 11)
Entonces Festo, después de haber consultado con su consejo, respondió: "Has apelado al césar, al césar irás". (Hechos 25, 12)
Unos días después, el rey Agripa y Berenice llegaron a Cesarea para saludar a Festo. (Hechos 25, 13)
Como se detuvieron allí muchos días, Festo expuso al rey el asunto de Pablo: "Aquí tenemos un hombre que Félix ha dejado en la cárcel. (Hechos 25, 14)
Cuando estuve en Jerusalén, los sumos sacerdotes y los ancianos de los judíos me presentaron acusaciones contra él, pidiendo su condena. (Hechos 25, 15)
Yo les respondí que no es costumbre entre los romanos condenar un hombre antes de que el acusado esté en presencia de los acusadores y tenga la ocasión de defenderse de la acusación. (Hechos 25, 16)