Mosaico decorativo

Talált 12214 Eredmények: Est

  • Jesús aún no había entrado en el pueblo; estaba todavía en el sitio donde lo había encontrado Marta. (Juan 11, 30)

  • Los judíos que estaban en casa de María y la consolaban, al verla levantarse y salir tan aprisa, la siguieron, creyendo que iba al sepulcro a llorar. (Juan 11, 31)

  • Cuando María llegó donde estaba Jesús, al verlo, se echó a sus pies, diciendo: "Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto". (Juan 11, 32)

  • Jesús, al verla llorar y que los judíos que la acompañaban también lloraban, se estremeció y, profundamente emocionado, (Juan 11, 33)

  • dijo: "¿Dónde lo habéis puesto?". Le contestaron: "Ven a verlo, Señor". (Juan 11, 34)

  • Pero algunos dijeron: "Éste, que abrió los ojos al ciego, ¿no pudo impedir que Lázaro muriese?". (Juan 11, 37)

  • Jesús se estremeció profundamente otra vez al llegar al sepulcro, que era una cueva con una gran piedra puesta en la entrada. (Juan 11, 38)

  • Y dicho esto, gritó muy fuerte: "¡Lázaro, sal fuera!". (Juan 11, 43)

  • Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el consejo y decían: "¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos milagros. (Juan 11, 47)

  • Si lo dejamos, creerán en él todos y vendrán los romanos y destruirán nuestro templo y nuestra nación". (Juan 11, 48)

  • Esto no lo dijo por propia iniciativa, sino que, como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús debía morir por la nación; (Juan 11, 51)

  • Estaba próxima la pascua de los judíos, y muchos de la región fueron a Jerusalén antes de la pascua para celebrar los ritos de purificación. (Juan 11, 55)


"O homem sem Deus é um ser mutilado". São Padre Pio de Pietrelcina