Mosaico decorativo

Talált 12214 Eredmények: Est

  • A Ana le daba sólo una ración, aunque él prefería a Ana; pero el Señor la había hecho estéril. (I Samuel 1, 5)

  • Su rival la humillaba y se burlaba de ella porque el Señor la había hecho estéril. (I Samuel 1, 6)

  • Elcaná, su marido, le dijo: "Ana, ¿por qué estás tan triste? ¿No soy yo para ti más que diez hijos?". (I Samuel 1, 8)

  • Después que comieron y bebieron en Silo, Ana se levantó y se puso ante el Señor, mientras Elí, el sacerdote, estaba sentado en su silla ante la puerta del santuario del Señor. (I Samuel 1, 9)

  • y le hizo esta promesa: "¡Oh Señor todopoderoso!, si quieres mirar la aflicción de tu sierva, te acuerdas de mí y me das un hijo varón, yo lo consagraré al Señor por todos los días de su vida, y la navaja no pasará por su cabeza". (I Samuel 1, 11)

  • Y como Ana rezaba mentalmente, movía sus labios, pero no se oía su voz, Elí pensó que estaba borracha. (I Samuel 1, 13)

  • Ana respondió: "No, señor mío; soy una mujer desgraciada; no he bebido vino ni licor; estoy desahogando mi corazón ante el Señor. (I Samuel 1, 15)

  • Ana no quiso acompañarle; le dijo a su marido: "Cuando el niño haya sido destetado, yo lo llevaré para que sea presentado al Señor y se quede allí para siempre". (I Samuel 1, 22)

  • Elcaná respondió a su mujer: "Haz lo que mejor te parezca; quédate hasta que le hayas destetado. Que el Señor te conceda cumplir tu promesa". Ella se quedó en casa y amamantó al niño hasta que lo destetó. (I Samuel 1, 23)

  • Ana le dijo: "Perdón, señor; tan cierto como que tú vives, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando al Señor. (I Samuel 1, 26)

  • Ahora yo se lo doy al Señor; estará dedicado al Señor todos los días de su vida". Después adoraron al Señor. (I Samuel 1, 28)

  • Ana oró de esta manera: "Tengo el corazón alegre gracias al Señor, la frente alta gracias a Dios y la boca abierta contra mis enemigos; yo me regocijo en tu victoria. (I Samuel 2, 1)


"Se precisamos ter paciência para suportar os defeitos dos outros, quanto mais ainda precisamos para tolerar nossos próprios defeitos!" São Padre Pio de Pietrelcina