Mosaico decorativo

Talált 7516 Eredmények: Espíritu Del Señor

  • Por segunda vez me llegó la palabra del Señor: (Jeremías 13, 3)

  • Fui y lo escondí junto al Éufrates, como el Señor me había mandado. (Jeremías 13, 5)

  • Bastantes días después, el Señor me dijo de nuevo: "Levántate y vete al Éufrates a buscar el cinturón que yo te mandé esconder en aquel lugar". (Jeremías 13, 6)

  • Entonces el Señor me dijo: (Jeremías 13, 8)

  • "Esto dice el Señor: De la misma manera aniquilaré yo el orgullo de Judá y de Jerusalén. (Jeremías 13, 9)

  • Pues, igual que un cinturón se ajusta a la cintura del hombre, así había hecho yo que se ajustara a mí toda la casa de Israel y la casa de Judá, dice el Señor, para que fuese mi pueblo, mi honra, mi gloria y mi honor; ¡pero no me han escuchado!". (Jeremías 13, 11)

  • Tú les dirás también estas palabras: "Esto dice el Señor, Dios de Israel: ¡Todo odre puede llenarse de vino!". Ellos te responderán: "¿Es que no sabemos ya nosotros que todo odre puede llenarse de vino?". (Jeremías 13, 12)

  • Y tú les replicarás: "Esto dice el Señor: Voy a emborrachar a todos los habitantes de este país, a los reyes que se sientan en el trono de David, a los sacerdotes, a los profetas y a todos los habitantes de Jerusalén. (Jeremías 13, 13)

  • Los estrellaré el uno contra el otro, los padres contra los hijos, dice el Señor. Sin piedad, sin misericordia, sin perdón, los aniquilaré". (Jeremías 13, 14)

  • Escuchad, haced caso, no seáis arrogantes: es el Señor el que habla. (Jeremías 13, 15)

  • Dad gloria al Señor, vuestro Dios, antes que lleguen las tinieblas; antes que vuestros pies tropiecen por los montes tenebrosos; vosotros esperáis luz, pero él la cambiará en noche, la convertirá en tinieblas. (Jeremías 13, 16)

  • Si no escucháis este aviso, mi alma llorará en secreto por vuestro orgullo; llorará sin descanso y mis ojos derramarán lágrimas, porque el rebaño del Señor es conducido al cautiverio. (Jeremías 13, 17)


"Não desperdice suas energias em coisas que geram preocupação. Uma coisa somente é necessária: elevar o espírito e amar a Deus." São Padre Pio de Pietrelcina