Mosaico decorativo

Talált 7516 Eredmények: Espíritu Del Señor

  • Cuando el Señor iba a arrebatar a Elías en torbellino al cielo, Elías y Eliseo salieron de Guilgal. (II Reyes 2, 1)

  • Y Elías dijo a Eliseo: "Quédate aquí, porque el Señor me manda ir hasta Betel". Eliseo replicó: "¡Por Dios y por tu vida que no te dejaré!". Y fueron juntos a Betel. (II Reyes 2, 2)

  • Los discípulos de los profetas que había en Betel salieron al encuentro de Eliseo y le dijeron: "¿No sabes que el Señor va a llevarse a tu amo por encima de tu cabeza?". Él contestó: "También yo lo sé; callad". (II Reyes 2, 3)

  • Elías dijo a Eliseo: "Quédate aquí, porque el Señor me manda ir a Jericó". Él replicó: "¡Por Dios y por tu vida que no te dejaré!". Y fueron juntos a Jericó. (II Reyes 2, 4)

  • Los discípulos de los profetas de Jericó fueron y dijeron a Eliseo: "¿No sabes que el Señor se va a llevar hoy a tu amo por encima de tu cabeza?". Él contestó: "También yo lo sé, callad". (II Reyes 2, 5)

  • Luego Elías le dijo: "Quédate aquí, porque el Señor me manda ir al Jordán". Y él replicó: "¡Por Dios y por tu vida que no te dejaré!". Y fueron los dos juntos. (II Reyes 2, 6)

  • Y cuando pasaron, Elías dijo a Eliseo: "Pídeme lo que quieras antes de que sea arrebatado de tu presencia". Eliseo contestó: "Que pasen a mí las dos terceras partes de tu espíritu". (II Reyes 2, 9)

  • Entonces tomó el manto, que se le había caído a Elías de encima, y golpeó con él las aguas, diciendo: "¿Dónde está el Señor, Dios de Elías? ¿Dónde está?". Golpeó las aguas, y éstas se dividieron a uno y otro lado, y pasó a pie enjuto. (II Reyes 2, 14)

  • Los discípulos de los profetas de Jericó lo vieron desde el otro lado, y exclamaron: "El espíritu de Elías se ha posado sobre Eliseo". Le salieron al encuentro y se prosternaron ante él rostro en tierra. (II Reyes 2, 15)

  • Luego le dijeron: "Mira, entre tus siervos hay cincuenta hombres robustos. Que vayan y busquen a tu amo, no sea que le haya arrebatado el espíritu del Señor y le haya arrojado en algún monte o en algún valle". Pero él dijo: "No los mandéis". (II Reyes 2, 16)

  • Los vecinos de la ciudad dijeron a Eliseo: "Mira, en esta ciudad se vive bien, como mi señor ve; pero las aguas son malas y esterilizan la tierra". (II Reyes 2, 19)

  • Y fue al manantial del agua, y echó allí la sal, diciendo: "Esto dice el Señor: Yo saneo estas aguas; no se originará de ellas en adelante muerte ni esterilidad". (II Reyes 2, 21)


"É preciso amar, amar e nada mais". São Padre Pio de Pietrelcina