Mosaico decorativo

Talált 1648 Eredmények: Dor

  • Invadirá el devastador toda ciudad, sin que se escape una sola; el valle será devastado, saqueada la llanura, como ha dicho el Señor. (Jeremías 48, 8)

  • Pero vienen días -dice el Señor- en que le mandaré trasvasadores para que lo trasvasen. Vaciarán sus ánforas y harán pedazos sus tinajas. (Jeremías 48, 12)

  • El devastador de Moab avanza contra sus ciudadelas; la flor de su juventud va a bajar al matadero, dice el rey, cuyo nombre es "el Señor omnipotente". (Jeremías 48, 15)

  • Desciende de tu esplendor, siéntate en el duro suelo, población de Dibón, porque el devastador de Moab sube contra ti y destruye tus fortalezas. (Jeremías 48, 18)

  • Más que por Yazer lloro por ti, oh viña de Sibmá; tus sarmientos se alargaban más allá del mar; hasta Yazer llegaban. Sobre tu cosecha y tu vendimia ha caído el devastador. (Jeremías 48, 32)

  • Han desaparecido el gozo y la alegría del viñedo y de la campiña de Moab; he hecho que falte el vino en las cubas, el pisador no pisa ya, ni resuenan los cantos de alegría. (Jeremías 48, 33)

  • Si vienen sobre ti vendimiadores, no dejarán nada de rebusco; si ladrones por la noche, saquearán todo lo que puedan. (Jeremías 49, 9)

  • Como un león que sube de la espesura del Jordán a un pasto de perenne verdor, así, en un instante, los haré salir de allí y estableceré a mi elegido. Pues, ¿quién hay como yo? ¿Quién me podrá desafiar? ¿Quién es el pastor que me pueda hacer frente? (Jeremías 49, 19)

  • Caldea será saqueada, los saqueadores se hartarán -dice el Señor-. (Jeremías 50, 10)

  • Alegraos, sí, saltad de gozo, saqueadores de mi herencia; brincad como becerros en el prado, como caballos relinchad. (Jeremías 50, 11)

  • Exterminad de Babilonia al sembrador y al que empuña la hoz en tiempo de la siega. Ante la espada destructora, cada uno hacia su pueblo se dirija, cada cual escape a su país. (Jeremías 50, 16)

  • Pero su libertador es poderoso: su nombre es "el Señor omnipotente"; él sabrá defender su causa, a fin de dar paz al país y turbación a los habitantes de Babilonia. (Jeremías 50, 34)


"Seja modesto no olhar." São Padre Pio de Pietrelcina