Talált 4288 Eredmények: Dios Reina
Atiende, Señor, Dios mío, la oración y la súplica que tu siervo eleva hoy a ti; (I Reyes 8, 28)
Que el Señor, nuestro Dios, esté con nosotros, como lo estuvo con nuestros padres; que no nos deje ni nos abandone, (I Reyes 8, 57)
para que reconozcan todos los pueblos de la tierra que el Señor es Dios y que fuera de él no hay otro. (I Reyes 8, 60)
Vuestro corazón sea todo para el Señor, Dios nuestro, caminando según sus preceptos y guardando sus mandamientos, como hoy lo hacéis". (I Reyes 8, 61)
En aquella ocasión Salomón, y con él la inmensa comunidad de Israel venida desde la entrada de Jamat hasta el torrente de Egipto, celebraron la fiesta ante el Señor, Dios nuestro, durante siete días. (I Reyes 8, 65)
y les responderán: Porque abandonaron al Señor, su Dios, que había sacado a sus padres de Egipto, y se fueron a servir y a dar culto a dioses ajenos; por eso ha traído sobre ellos tantos males". (I Reyes 9, 9)
La reina de Sabá tuvo conocimiento de la fama de Salomón y fue a ponerle a prueba con enigmas. (I Reyes 10, 1)
Cuando la reina de Sabá vio la sabiduría de Salomón y el palacio que había construido, (I Reyes 10, 4)
¡Bendito sea el Señor, tu Dios, que se ha complacido en ti, poniéndote sobre el trono de Israel! En su amor eterno a Israel te ha constituido rey, para administrar el derecho y la justicia". (I Reyes 10, 9)
Luego ofreció al rey cuatro mil kilos de oro, gran cantidad de aromas y piedras preciosas. Nunca más se vio tanta cantidad de aromas como la que la reina de Sabá ofreció al rey Salomón. (I Reyes 10, 10)
El rey Salomón, por su parte, dio a la reina de Sabá todo lo que ella quiso, aparte de lo que le regaló con la munificencia propia del rey Salomón. La reina se despidió y, con su séquito, emprendió el viaje de regreso a su país. (I Reyes 10, 13)
todo el mundo quería visitar a Salomón para escuchar la sabiduría que Dios le había dado, (I Reyes 10, 24)