Mosaico decorativo

Talált 4223 Eredmények: Dios Provee

  • Cuando llegaron a la era de Nacón, Uzá extendió su mano hacia el arca de Dios para sujetarla porque los bueyes habían tropezado. (II Samuel 6, 6)

  • Entonces la ira del Señor se encendió contra Uzá, lo hirió por la falta cometida, y allí mismo murió junto al arca de Dios. (II Samuel 6, 7)

  • Cuando contaron al rey David que el Señor había bendecido a Obededón y todas sus cosas a causa del arca de Dios, David fue y trasladó el arca de Dios de casa de Obededón a la ciudad de David con gran júbilo. (II Samuel 6, 12)

  • Eres grande, Señor; no hay nadie como tú, ni hay Dios fuera de ti, como hemos oído. (II Samuel 7, 22)

  • ¿Hay sobre la tierra un pueblo como tu pueblo Israel, al cual Dios mismo vino a rescatarlo para hacerlo su pueblo, para hacerlo famoso, para hacer en su favor terribles y grandes prodigios y expulsar a las naciones y a sus dioses delante de tu pueblo, al que rescataste de Egipto? (II Samuel 7, 23)

  • Has afirmado a tu pueblo Israel como pueblo tuyo y para siempre, y tú, Señor, te has hecho su Dios. (II Samuel 7, 24)

  • Que tu nombre sea siempre engrandecido; y que digan: El Señor todopoderoso es Dios de Israel. Y que la casa de tu siervo David sea estable en tu presencia, (II Samuel 7, 26)

  • ya que tú, Señor todopoderoso, Dios de Israel, has prometido a tu siervo que le edificarás una casa; por eso se ha atrevido a dirigirte esta súplica. (II Samuel 7, 27)

  • Sí, Señor, tú eres Dios, tus palabras son verdad, y has hecho a tu siervo esta gran promesa. (II Samuel 7, 28)

  • El rey le preguntó: "¿Queda alguno de la casa de Saúl a quien yo pueda favorecer en nombre de Dios?". Sibá respondió: "Todavía queda un hijo de Jonatán, que está lisiado de ambos pies". (II Samuel 9, 3)

  • ¡Ánimo!, luchemos valientemente por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios. Que el Señor haga lo que bien le parezca". (II Samuel 10, 12)

  • Natán dijo a David: "¡Tú eres ese hombre! Esto dice el Señor, Dios de Israel: Yo te ungí por rey de Israel y te libré de las manos de Saúl; (II Samuel 12, 7)


"Vive-se de fé, não de sonhos." São Padre Pio de Pietrelcina