Talált 4223 Eredmények: Dios Provee
Aquellos seres eran los mismos que yo había visto debajo del Dios de Israel, junto al río Quebar, y comprendí que eran querubines. (Ezequiel 10, 20)
Por tanto, esto dice el Señor Dios: Los muertos, los que vosotros habéis arrojado en medio de ella, son la carne y ella es la olla, pero yo os echaré de ella. (Ezequiel 11, 7)
Teméis la espada; pues justamente espada haré venir sobre vosotros, declara el Señor Dios. (Ezequiel 11, 8)
Apenas había profetizado, cuando Pelatías, hijo de Banayas, cayó muerto. Entonces yo me arrojé rostro en tierra y grité con voz fuerte: "¡Señor Dios! ¿Vas a exterminar el resto de Israel?". (Ezequiel 11, 13)
Anúnciales: Esto dice el Señor Dios: Sí, yo los he alejado entre las naciones, los he dispersado por tierras extrañas; pero yo mismo he sido un santuario para ellos durante el breve tiempo en que están desterrados en estos países. (Ezequiel 11, 16)
Diles: Esto dice el Señor Dios: Os recogeré de entre las naciones, os congregaré de las tierras en las que habéis sido dispersados y os daré la tierra de Israel. (Ezequiel 11, 17)
para que caminen conforme a mis leyes, guarden mis preceptos y los pongan en práctica. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios. (Ezequiel 11, 20)
Pero a aquellos cuyo corazón va tras los ídolos y todas sus horribles prácticas, yo haré recaer su conducta sobre su cabeza", dice el Señor Dios. (Ezequiel 11, 21)
Los querubines alzaron entonces sus alas y las ruedas se pusieron en movimiento al mismo tiempo que ellos, mientras la gloria del Dios de Israel estaba sobre ellos, en lo alto. (Ezequiel 11, 22)
Entonces el espíritu se levantó y me llevó en visión, en el espíritu de Dios, a Caldea, donde los deportados. Después desapareció de mí la visión que había contemplado. (Ezequiel 11, 24)
Contéstales: Esto dice el Señor Dios: Este oráculo se refiere al rey de Jerusalén y a toda la casa de Israel que habita en ella. (Ezequiel 12, 10)
Y dirás al pueblo del país: Esto dice el Señor Dios a los habitantes de Jerusalén y a la tierra de Israel: Comerán su pan con angustia y beberán su agua con estremecimiento, porque su tierra será devastada a causa de la violencia de todos sus habitantes. (Ezequiel 12, 19)