Talált 953 Eredmények: David
Tenía treinta y dos años cuando comenzó a reinar, y reinó ocho años en Jerusalén. Se fue sin ser llorado; lo sepultaron en la ciudad de David, pero no en el panteón real. (II Crónicas 21, 20)
y toda la asamblea hizo en el templo de Dios un pacto con el rey. Yehoyadá les dijo: "Éste es el hijo del rey, el que debe reinar según lo establecido por el Señor respecto de los hijos de David. (II Crónicas 23, 3)
El sacerdote Yehoyadá entregó a los jefes de centuria las lanzas, las adargas y los escudos del rey David, que estaban en el templo de Dios. (II Crónicas 23, 9)
Yehoyadá encomendó la custodia del templo del Señor a los sacerdotes levitas; pues David les había encomendado el templo del Señor como herencia para ofrecer en él holocaustos, según está escrito en la ley de Moisés, en medio de cánticos y júbilo, conforme a la ordenación de David. (II Crónicas 23, 18)
Fue sepultado en la ciudad de David con los reyes, porque había hecho el bien en Israel, y con Dios y su templo. (II Crónicas 24, 16)
Al retirarse ellos, Joás quedó en grave estado, sus siervos se conjuraron contra él para vengar la sangre del hijo del sacerdote Yehoyadá, y lo mataron en su cama. Murió, y lo enterraron en la ciudad de David, pero no en el panteón real. (II Crónicas 24, 25)
Lo transportaron sobre caballos y lo enterraron con sus padres en la ciudad de David. (II Crónicas 25, 28)
Jotán murió y fue sepultado en la ciudad de David. Le sucedió su hijo Acaz. (II Crónicas 27, 9)
Acaz tenía veinte años cuando subió al trono, y reinó dieciséis años en Jerusalén. No hizo lo que es justo a los ojos del Señor, como su padre David, (II Crónicas 28, 1)
Hizo lo que es justo a los ojos del Señor como su padre David. (II Crónicas 29, 2)
Puso en el templo del Señor a los levitas con címbalos, arpas y cítaras, de acuerdo con la orden de David, de Gad, el vidente del rey, y del profeta Natán; la orden venía del Señor, a través de sus profetas. (II Crónicas 29, 25)
Cuando los levitas estuvieron en sus sitios con los instrumentos de David y los sacerdotes con las trompetas, (II Crónicas 29, 26)