Mosaico decorativo

Talált 953 Eredmények: David

  • David levantó los ojos y vio al ángel del Señor que estaba entre la tierra y el cielo, con la espada desenvainada en su mano y vuelta hacia Jerusalén. El rey y los ancianos, vestidos de saco, cayeron con sus rostros en tierra, (I Crónicas 21, 16)

  • y David dijo a Dios: "¿No soy yo quien ordenó el censo del pueblo? Yo soy quien ha pecado y ha obrado mal; pero estos otros, el rebaño, ¿qué han hecho? Señor, Dios mío, que tu mano caiga sobre mí y mi familia, pero que el pueblo se vea libre del castigo". (I Crónicas 21, 17)

  • El ángel del Señor ordenó a Gad que David levantara un altar al Señor en la era de Ornán, el jebuseo. (I Crónicas 21, 18)

  • David fue, como se lo había dicho Gad cumpliendo la orden del Señor. (I Crónicas 21, 19)

  • David se acercaba, y Ornán, al ver al rey, le salió al encuentro y se postró ante él rostro en tierra. (I Crónicas 21, 21)

  • David dijo a Ornán: "Cédeme el solar de la era para levantar en ella un altar al Señor. Cédemela por su justo precio en plata, para que el castigo se retire del pueblo". (I Crónicas 21, 22)

  • El rey David dijo a Ornán: "No, quiero comprarla por su justo precio en plata, pues no voy a presentar yo al Señor lo que es tuyo, ofreciendo holocaustos que no me cuestan nada". (I Crónicas 21, 24)

  • David pagó a Ornán por la era seiscientas monedas de oro, (I Crónicas 21, 25)

  • y levantó en ella un altar al Señor sobre el cual ofreció holocaustos y sacrificios de reconciliación. David invocó al Señor, que le respondió haciendo caer del cielo el fuego sobre el altar de los holocaustos, (I Crónicas 21, 26)

  • David, al ver que el Señor lo había escuchado en la era de Ornán, el jebuseo, empezó a ofrecer los sacrificios allí; (I Crónicas 21, 28)

  • y David no se atrevía a ir allá para orar ante el Señor, porque todavía le duraba el temor que le había causado la espada del ángel del Señor. (I Crónicas 21, 30)

  • Por eso dijo David: "Ésta será la casa del Señor Dios, y aquí estará el altar de los holocaustos de Israel". (I Crónicas 22, 1)


"Não queremos aceitar o fato de que o sofrimento é necessário para nossa alma." São Padre Pio de Pietrelcina