Mosaico decorativo

Talált 3274 Eredmények: Día

  • Pues está cercano el día, está próximo el día del Señor, día cargado de nubarrones será el tiempo de las naciones. (Ezequiel 30, 3)

  • Etiopía las gentes de Put y de Lidia, toda la Arabia, las gentes de Libia y los hijos de las tierras aliadas caerán con ellos a espada. (Ezequiel 30, 5)

  • Aquel día saldrán mensajeros de parte mía en navíos a sembrar el terror en Etiopía, que se cree segura; el terror invadirá a sus habitantes el día de Egipto; vedle aquí que llega. (Ezequiel 30, 9)

  • En Tafnis se oscurecerá el día, cuando yo despedace allí el cetro de Egipto y se acabe el orgullo de su fuerza. Un nubarrón la cubrirá y sus hijas irán al destierro. (Ezequiel 30, 18)

  • El año undécimo, el día siete del primer mes, el Señor me dirigió la palabra y me dijo: (Ezequiel 30, 20)

  • El año undécimo, el día uno del tercer mes, el Señor me dirigió la palabra y me dijo: (Ezequiel 31, 1)

  • Era imponente por su grandeza, por la amplitud de su ramaje, porque hundía sus raíces junto a aguas generosas. (Ezequiel 31, 7)

  • No le igualaban los demás cedros en el jardín de Dios, los cipreses no podían competir con su ramaje, los plátanos no tenían su follaje. Ningún árbol, en el jardín de Dios, era a él comparable en belleza. (Ezequiel 31, 8)

  • Yo le había hecho hermoso por la abundancia de sus ramas; todos los árboles de Edén, que había en el jardín de Dios, le tenían envidia. (Ezequiel 31, 9)

  • Esto dice el Señor Dios: El día en que bajó al reino de la muerte, en señal de duelo por él cerré el abismo, contuve sus ríos y las abundantes aguas se estancaron; vestí por él de luto al Líbano, y todos los árboles del campo se secaron por él. (Ezequiel 31, 15)

  • El año undécimo, el día uno del duodécimo mes, el Señor me dirigió la palabra y me dijo: (Ezequiel 32, 1)

  • Por ti llenaré de terror a muchos pueblos y sus reyes; por tu causa se estremecerán de espanto, cuando yo blanda mi espada ante ellos; sin tregua temblarán por su propia vida el día de tu caída". (Ezequiel 32, 10)


"Não sejamos mesquinhos com Deus que tanto nos enriquece." São Padre Pio de Pietrelcina