Talált 355 Eredmények: Cuatro Animales
Viva Nabucodonosor, rey de toda la tierra, y viva su poder, que te ha enviado para restablecer el orden en todos los seres vivientes; ya que, gracias a ti, no sólo los hombres le sirven, sino hasta las bestias salvajes, los animales domésticos y las aves del cielo viven, gracias a tu poder, para Nabucodonosor y toda su dinastía. (Judit 11, 7)
se levantó un gran viento del lado del desierto, que sacudió las cuatro esquinas de la casa, y ésta se derrumbó sobre los jóvenes, que quedaron muertos. Sólo yo pude escapar para traerte la noticia". (Job 1, 19)
Los animales huyen a sus guaridas, en sus cubiles se refugian. (Job 37, 8)
pues mías son todas las fieras de la selva, lo mismo que los animales de los montes; (Salmos 50, 10)
Ahí está el mar, inmenso y grande, en el que se mueven un sinfín de animales grandes y pequeños; (Salmos 104, 25)
edificaran altares y templos a los ídolos y sacrificaran a los cerdos y animales inmundos; (I Macabeos 1, 47)
Repartieron los animales entre los batallones, poniendo con cada elefante mil hombres con corazas de malla y yelmos de bronce en la cabeza; quinientos jinetes escogidos (I Macabeos 6, 35)
El joven Antíoco escribió a Jonatán: "Te confirmo en el sumo sacerdocio, te nombro gobernador de los cuatro distritos y quiero contarte entre los amigos del rey". (I Macabeos 11, 57)
Colocó siete pirámides, una frente a otra, por el padre, la madre y los cuatro hermanos. (I Macabeos 13, 28)
Así pues, pasó aviso a las ciudades del litoral para que vinieran a comprar esclavos judíos, prometiendo dar noventa esclavos por treinta y cuatro kilos de plata, no cayendo en la cuenta que la justicia de Dios omnipotente caería sobre él. (II Macabeos 8, 11)
y el que tuvo lugar en Babilonia en la batalla contra los gálatas, en la que lucharon ocho mil judíos y cuatro mil macedonios; y a pesar de que los macedonios no sabían qué hacer, los ocho mil judíos aniquilaron a ciento veinte mil enemigos con la ayuda que les vino del cielo, y consiguieron un gran botín. (II Macabeos 8, 20)
Con estas palabras les infundió valor, los dispuso a morir por la patria y sus leyes y dividió el ejército en cuatro alas. (II Macabeos 8, 21)