Mosaico decorativo

Talált 713 Eredmények: Corazón Endurecido

  • Conocemos el orgullo de Moab, el muy orgulloso; su soberbia, su arrogancia, su insolencia, la altivez de su corazón. (Jeremías 48, 29)

  • Por eso mi corazón gime por Moab como una flauta; por los habitantes de Quir Jeres gime mi corazón como una flauta; ¡se ha perdido el tesoro acumulado! (Jeremías 48, 36)

  • Han sido tomadas las ciudades, ocupadas las fortalezas, y el corazón de los guerreros de Moab es en este día como el corazón de una mujer en parto. (Jeremías 48, 41)

  • El infundir terror y la soberbia de tu corazón te han engañado, tú que habitas en las cuevas de las rocas y te agarras a las vetas de los montes. Aunque pusieses tu nido en lo alto, como el águila, de allí te precipitaría -dice el Señor-. (Jeremías 49, 16)

  • Se remonta y planea como un águila y despliega sus alas sobre Bosra; el corazón de los guerreros de Edón será aquel día como el corazón de una mujer en parto. (Jeremías 49, 22)

  • ¡Mira, Señor, en qué angustia me encuentro! Mis entrañas se estremecen, mi corazón se consume en mi interior, pues he sido muy rebelde. Fuera la espada hacía estragos, y dentro la muerte. (Lamentaciones 1, 20)

  • ¡Llegue ante ti toda su iniquidad; y trátalos como a mí me has tratado por todos mis pecados! Pues son muchos mis gemidos y desfallece mi corazón. (Lamentaciones 1, 22)

  • ¡Arriba! Lanza gritos en la noche, a cada relevo de la guardia; derrama, como agua, tu corazón delante del Señor; alza tus manos a él por tus pequeños, que desfallecen de hambre en las esquinas de las calles. (Lamentaciones 2, 19)

  • He aquí lo que sugeriré a mi corazón para cobrar confianza: (Lamentaciones 3, 21)

  • Levantemos el corazón en nuestras manos al Dios que está en los cielos. (Lamentaciones 3, 41)

  • Se ha acabado la alegría de nuestro corazón, en duelo se ha convertido nuestra danza. (Lamentaciones 5, 15)

  • Por eso ha enfermado nuestro corazón, y nuestros ojos se oscurecen: (Lamentaciones 5, 17)


"O demônio é forte com quem o teme, mas é fraquíssimo com quem o despreza." São Padre Pio de Pietrelcina