Mosaico decorativo

Talált 1735 Eredmények: Conteo Del Pueblo

  • David le preguntó: "¿Qué ha pasado? Infórmame". Él respondió: "El pueblo huyó de la batalla y muchos de entre el pueblo cayeron y murieron. Murieron también Saúl y su hijo Jonatán". (II Samuel 1, 4)

  • Se lamentaron, lloraron y ayunaron hasta la tarde por Saúl y por su hijo Jonatán, por el pueblo del Señor y por la casa de Israel, porque habían caído bajo la espada. (II Samuel 1, 12)

  • Abner gritó a Joab: "¿Devorará siempre la espada? ¿No sabes que el fin puede ser amargo? ¿A qué esperas para decir al pueblo que deje de perseguir a sus hermanos?". (II Samuel 2, 26)

  • Joab respondió: "Vive Dios, que si tú no hubieses hablado, el pueblo no hubiese cesado de perseguir cada uno a su hermano hasta mañana". (II Samuel 2, 27)

  • Joab hizo sonar la trompeta, y todo el pueblo se detuvo. Dejó de perseguir a Israel y cesó la lucha. (II Samuel 2, 28)

  • Hacedlo así; porque el Señor ha dicho a David: Yo libraré a mi pueblo de la mano de los filisteos y de todos sus enemigos por medio de mi siervo David". (II Samuel 3, 18)

  • Sepultaron a Abner en Hebrón. El rey lloró en voz alta sobre el sepulcro de Abner, y todo el pueblo lloraba también. (II Samuel 3, 32)

  • Tus manos no estaban atadas, ni tus pies sujetos a los grillos. ¡Has caído como caen los criminales!". Y todo el pueblo continuó llorando por él. (II Samuel 3, 34)

  • El pueblo supo esto y le pareció bien, pues todo lo que hacía el rey le parecía bien al pueblo. (II Samuel 3, 36)

  • Aquel día se convenció todo el pueblo y todo Israel de que no había partido del rey la orden de matar a Abner, hijo de Ner. (II Samuel 3, 37)

  • Ya antes, cuando todavía reinaba Saúl, eras tú el que mandaba el ejército de Israel. El Señor te había dicho: Tú apacentarás a mi pueblo Israel, serás el jefe de mi pueblo Israel". (II Samuel 5, 2)

  • Entonces David comprendió que el Señor confirmaba su realeza y que ensalzaba su reino por amor de su pueblo Israel. (II Samuel 5, 12)


"Quanto maiores forem os dons, maior deve ser sua humildade, lembrando de que tudo lhe foi dado como empréstimo." São Padre Pio de Pietrelcina