Mosaico decorativo

Talált 794 Eredmények: Construcción Del Templo

  • Yejiel, Azazías, Najat, Asael, Yerimot, Yozabad, Eliel, Jismaquías, Májat y Benayas eran inspectores bajo la dirección de Conanías y su hermano Simeí, según las órdenes del rey Ezequías y las de Azarías, prefecto del templo. (II Crónicas 31, 13)

  • a todos los que iban al templo del Señor, según el estatuto diario, a prestar sus servicios según sus funciones y según sus clases con tal que estuvieran en el registro que incluía a los varones de tres años para arriba. (II Crónicas 31, 16)

  • En todo lo que hizo por el servicio del templo del Señor, de la ley y de los mandamientos, buscó siempre a su Dios con todo su corazón. Por eso tuvo éxito. (II Crónicas 31, 21)

  • y el Señor envió a un ángel, que aniquiló a todos los soldados, jefes y oficiales del campamento del rey de Asiria, el cual se vio obligado a regresar lleno de vergüenza a su tierra, donde murió asesinado a golpe de espada por sus propios hijos cuando estaba en el templo de su dios. (II Crónicas 32, 21)

  • Levantó altares en el templo del Señor, del que el Señor había dicho: "En Jerusalén habitará mi nombre eternamente". (II Crónicas 33, 4)

  • Levantó altares a todos los astros del cielo en los dos atrios del templo del Señor. (II Crónicas 33, 5)

  • Y hasta puso la imagen de Aserá en el templo del Señor, del que Dios había dicho a David y a Salomón, su hijo: "En este templo y en Jerusalén, elegida por mí entre todas las tribus de Israel, pondré mi nombre para siempre; (II Crónicas 33, 7)

  • Quitó del templo del Señor los dioses extranjeros, el ídolo y todos los altares que él mismo había levantado sobre el monte del templo y en Jerusalén, y los tiró fuera de la ciudad. (II Crónicas 33, 15)

  • El año dieciocho de su reinado, después de haber purificado la tierra y el templo, envió a Safán, hijo de Asalías, y Maasías, gobernador de la ciudad, y a su secretario Yoaj, hijo de Yoajaz, a reparar el templo del Señor, su Dios. (II Crónicas 34, 8)

  • Se presentaron al sumo sacerdote Jelcías, y le entregaron el dinero que había llegado al templo de Dios y el que los levitas porteros habían reunido; todo ello procedía de Manasés, de Efraín, de todo el resto de Israel, de Judá, de Benjamín y de los habitantes de Jerusalén. (II Crónicas 34, 9)

  • Se lo dieron luego a los encargados de las obras del templo del Señor para pagar a los obreros que trabajaban en la reparación y restauración del templo del Señor; (II Crónicas 34, 10)

  • Cuando estaban sacando el dinero reunido en el templo del Señor, el sacerdote Jelcías encontró el libro de la ley del Señor dada por medio de Moisés. (II Crónicas 34, 14)


"É loucura fixar o olhar no que rapidamente passa". São Padre Pio de Pietrelcina