Talált 2107 Eredmények: Cam
Ahí están a tu entera disposición nuestras fincas, nuestro territorio y nuestros campos, nuestras ovejas y nuestras vacas y los apriscos de nuestros ganados. Haz con ellos lo que quieras. (Judit 3, 3)
Acampó entre Gabá y Escitópolis, donde permaneció un mes para reorganizar el aprovisionamiento de su ejército. (Judit 3, 10)
Ocuparon las cimas de los montes, fortificaron los pueblos y reclutaron aprovisionamientos para sostener la guerra, pues habían terminado de segar sus campos. (Judit 4, 5)
Pero cuando se apartaron del camino que Dios les había trazado, gran número pereció en numerosas batallas y fueron desterrados a tierras extrañas, el templo de Dios fue destruido y sus ciudades tomadas por los enemigos. (Judit 5, 18)
Ellos lo sacaron fuera del campo, hacia la llanura. Pasaron la llanura, se encaminaron hacia la montaña y llegaron a las fuentes que hay bajo Betulia. (Judit 6, 11)
Acamparon en el valle cercano de Betulia, en la fuente, extendiéndose a lo ancho desde Dotán hasta Belmain, y a lo largo desde Betulia hasta Ciamón, frente a Esdrelón. (Judit 7, 3)
Salió al campamento de los amonitas, y con ellos cinco mil asirios; llegaron al valle y ocuparon las aguas y las fuentes de los israelitas. (Judit 7, 17)
Los hombres de Esaú y los amonitas subieron y acamparon en la montaña frente a Dotán, de donde enviaron algunos al sur y al este, cara a Egrebel, cerca de Jus, que está sobre el torrente Mocmur. El resto del ejército asirio acampó en la llanura, cubriendo todo el país. Sus tiendas y su equipamiento eran una mole ingente, pues era una muchedumbre impresionante. (Judit 7, 18)
Ya no hay quien nos ayude, pues Dios nos ha entregado en sus manos para que perezcamos de sed ante ellos en lenta agonía. (Judit 7, 25)
Mientras vigilaba en la besana a los atadores de las gavillas, le dio una insolación y tuvo que guardar cama. Murió en Betulia, su ciudad, y fue enterrado con sus padres en el campo situado entre Dotán y Balamón. (Judit 8, 3)
Era muy bella y de aspecto encantador. Su marido, Manasés, le había dejado muchas riquezas, criados y criadas, ganados y campos, y ella los administraba. (Judit 8, 7)
Pide por nosotros tú, que eres una mujer piadosa, y el Señor nos enviará lluvia abundante para llenar nuestras cisternas y que no perezcamos". (Judit 8, 31)