Talált 2107 Eredmények: Cam
Por mi vida, dice el Señor Dios, que por haber sido mi rebaño expuesto al pillaje y mis ovejas pasto de todas las fieras del campo por falta de pastor, por no haber cuidado mis pastores mi ganado y haberse en cambio apacentado a sí mismos en lugar de mi rebaño, (Ezequiel 34, 8)
El árbol del campo dará sus frutos y la tierra dará sus productos. Habitarán seguros en su tierra y sabrán que yo soy el Señor, cuando haya despedazado las coyundas de su yugo y les haya librado de las manos de quienes los tienen esclavizados. (Ezequiel 34, 27)
Haré que los árboles den en abundancia sus frutos y el campo sus productos, a fin de que no sufráis más el oprobio del hambre entre las naciones. (Ezequiel 36, 30)
Reinará sobre ellos mi siervo David. Todos ellos tendrán un solo pastor y caminarán por la senda de mis mandamientos, guardando mis leyes y poniéndolas en práctica. (Ezequiel 37, 24)
Temblarán ante mí los peces del mar, los pájaros del cielo, los animales del campo, todos los reptiles que serpean sobre el suelo y todos los hombres de la superficie de la tierra. (Ezequiel 38, 20)
Caerás en pleno campo; porque he hablado yo, dice el Señor Dios. (Ezequiel 39, 5)
No irán a buscar leña en los campos ni la cortarán en los bosques, porque harán fuego con las armas; saquearán a sus saqueadores y despojarán a sus despojadores, dice el Señor Dios. (Ezequiel 39, 10)
Las cámaras laterales tenían dos entradas: una daba al norte, y la otra al mediodía. La anchura del paso libre era de dos metros y medio todo alrededor. (Ezequiel 41, 11)
En cambio, los sacerdotes levitas, descendientes de Sadoc, que se mantuvieron fieles al servicio de mi santuario cuando los israelitas se extraviaron lejos de mí, serán quienes se acerquen a mí para servirme y quienes lleguen a mi presencia a ofrecerme la grasa y la sangre, dice el Señor Dios. (Ezequiel 44, 15)
No podrán vender, ni cambiar, ni ceder nada de esta parte mejor del país, porque está consagrada al Señor. (Ezequiel 48, 14)
sin defecto alguno, de buen parecer, expertos en todos los campos del saber, inteligentes y aptos para servir en el palacio real. Ordenó también que se les enseñase la escritura y el idioma de los caldeos. (Daniel 1, 4)
Pero el jefe de los eunucos les cambió el nombre: a Daniel le llamó Baltasar; a Ananías, Sidrac; a Misael, Misac, y a Azarías, Abdénago. (Daniel 1, 7)