Mosaico decorativo

Talált 719 Eredmények: Bär

  • Yo tenía cuarenta años cuando Moisés, siervo del Señor, me envió a Cades Barne a explorar el país, y yo le informé con toda sinceridad. (Josué 14, 7)

  • se dirigía hacia el sur por la cuesta de Acrabín, pasaba por Sin y subía al sur de Cades Barne; pasaba por Jesrón, subía a Adar, desde donde se volvía hacia Carcá; (Josué 15, 3)

  • Sin embargo, los de la tribu de Benjamín no pudieron echar de Jerusalén a los jebuseos, que han continuado viviendo allí hasta el día de hoy con los de Benjamín. (Jueces 1, 21)

  • a fin de probar por su medio a Israel, para ver si sigue o no los caminos del Señor, como los siguieron sus padres". (Jueces 2, 22)

  • Éstas son las naciones que el Señor dejó para probar por su medio a los israelitas que no habían conocido ninguna de las guerras de Canaán (Jueces 3, 1)

  • Ellos sirvieron para probar a Israel, para ver si guardaba los preceptos que el Señor había dado a sus padres por medio de Moisés. (Jueces 3, 4)

  • Ella mandó llamar a Barac, hijo de Abinoán, de Cades, en Neftalí, y le dijo: "El Señor, Dios de Israel, ha ordenado esto: Vete al monte Tabor y toma contigo diez mil hombres de la tribu de Neftalí y Zabulón. (Jueces 4, 6)

  • Barac respondió: "Si vienes tú conmigo, iré; pero si no vienes, no iré, porque yo no sé en qué día el ángel del Señor me dará la victoria". (Jueces 4, 8)

  • Débora contestó: "Iré contigo; pero el camino que vas a recorrer no será gloria tuya, porque en manos de una mujer entregará el Señor a Sísara". Débora se puso en camino y, con Barac, se dirigió a Cades. (Jueces 4, 9)

  • Barac reunió a Zabulón y a Neftalí en Cades; lo siguieron diez mil hombres, y Débora fue con ellos. (Jueces 4, 10)

  • Sísara, al enterarse de que Barac, hijo de Abinoán, había subido al monte Tabor, (Jueces 4, 12)

  • Débora dijo a Barac: "Levántate, éste es el día en que el Señor entregará a Sísara en tus manos. ¿No va el Señor delante de ti?". Y Barac dejó el monte Tabor con sus diez mil hombres. (Jueces 4, 14)


"A prática das bem-aventuranças não requer atos de heroísmo, mas a aceitação simples e humilde das provações." São Padre Pio de Pietrelcina