Talált 2686 Eredmények: Ana
Y añadió: "Pero mi rostro no puedes verlo. Nadie puede verme y quedar con vida". (Exodo 33, 20)
Procura estar listo para mañana; sube de madrugada a la montaña del Sinaí y allí, en su cumbre, preséntate a mí. (Exodo 34, 2)
Que nadie suba contigo, ni se vea a nadie en toda la montaña, ni siquiera ovejas o bueyes pastando". (Exodo 34, 3)
Moisés se hizo con dos tablas como las primeras, se levantó de madrugada y subió a la montaña del Sinaí, como se lo había mandado el Señor, llevando consigo las dos tablas de piedra. (Exodo 34, 4)
Mira bien lo que hoy te mando: voy a echar delante de ti al amorreo, al cananeo, al hitita, al fereceo, al heveo y al jebuseo. (Exodo 34, 11)
Todo primogénito me pertenece, y también todo primer nacido macho de tus ganados, ovejas o vacas. (Exodo 34, 19)
Guardarás la fiesta de las semanas, la de las primicias de la siega del trigo y la fiesta de la recolección al terminar el año. (Exodo 34, 22)
No ofrecerás con pan fermentado la sangre de mi sacrificio, ni permanecerá hasta la mañana siguiente la víctima de la fiesta de la pascua. (Exodo 34, 25)
Cuando Moisés bajó de la montaña del Sinaí trayendo en sus manos las dos tablas de la ley, no sabía que la tez de su cara se había vuelto radiante durante sus conversaciones con el Señor. (Exodo 34, 29)
Después se acercaron a él todos los israelitas, y Moisés les ordenó todo lo que le había dicho el Señor en la montaña del Sinaí. (Exodo 34, 32)
Recibieron de manos de Moisés todas las ofrendas que los israelitas habían traído para la construcción del santuario. Los israelitas seguían llevando espontáneamente sus ofrendas todas las mañanas; (Exodo 36, 3)
Añadió también en su alrededor un travesaño de oro de veinticinco centímetros de ancho con una moldura de oro. (Exodo 37, 12)