Talált 2686 Eredmények: Ana
de la media tribu de Manasés en Galaad, Yidón, hijo de Zacarías; de Benjamín, Yasiel, hijo de Abner; (I Crónicas 27, 21)
al frente de los olivos y sicómoros en la Sefela, Baaljanán, de Guéder; al frente de los depósitos de aceite, Joás; (I Crónicas 27, 28)
al frente del ganado mayor que pastea en los valles, Safat, hijo de Adlay; (I Crónicas 27, 29)
al frente del ganado menor, Yaziz, el agareno. Todos éstos eran superintendentes de la hacienda perteneciente al rey David. (I Crónicas 27, 31)
David convocó en Jerusalén a todos los jefes de Israel; jefes de tribu, jefes de las divisiones al servicio del rey, oficiales de millares y centurias, superintendentes de la hacienda, ganadería e hijos del rey, eunucos y héroes, todo el personal de valía. (I Crónicas 28, 1)
Tuya es, Señor, la grandeza, el poder, el honor, la majestad y la gloria, pues todo cuanto hay en el cielo y en la tierra es tuyo. Tuyo, Señor, es el reino, porque te alzas soberanamente sobre todo. (I Crónicas 29, 11)
con todo su reinado, sus hazañas y los sucesos referentes a él, a Israel y a todos los reinos de las tierras. (I Crónicas 29, 30)
También yo estoy para construir un templo al nombre del Señor, mi Dios, para consagrarlo a él, quemar incienso y aromas ante él, tener siempre ante él los panes de la proposición, ofrecer holocaustos diarios, mañana y tarde, los sábados, los novilunios y las demás fiestas del Señor, nuestro Dios; así se hará siempre en Israel. (II Crónicas 2, 3)
Hizo también unas guirnaldas en forma de collar y las puso en los capiteles, y entrelazó cien granadas con las guirnaldas. (II Crónicas 3, 16)
y las cuatrocientas granadas para las guirnaldas, dos series de granadas para cada guirnalda, (II Crónicas 4, 13)
todos los levitas cantores, Asaf, Hemán y Yedutún, con sus hijos y hermanos, vestidos de lino, sonaban los címbalos, las arpas y cítaras, de pie al este del altar, con ciento veinte sacerdotes que los acompañaban tocando las trompetas. (II Crónicas 5, 12)
Y añadió: "Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que ha cumplido con su propia mano lo que con su boca había prometido a mi padre David, diciendo: (II Crónicas 6, 4)