Mosaico decorativo

Talált 2426 Eredmények: Ala

  • El día veintidós del primer mes del año dieciocho se trató en el palacio de Nabucodonosor, rey de Asiria, de vengarse de todas las naciones, como lo había prometido. (Judit 2, 1)

  • Y decidieron exterminar a todos los que habían despreciado las palabras del rey. (Judit 2, 3)

  • Y tú no quebrantes las órdenes de tu señor, sino ejecútalas escrupulosamente, como te he mandado, y realízalas pronto". (Judit 2, 13)

  • Así que dieron la voz de alarma a los montes de Samaría, Coná, Bejorón, Belmain, Jericó, Joba, Ajsora y al valle de Salén. (Judit 4, 4)

  • Ajior, jefe de todos los amonitas, le respondió: "Escucha, señor, la palabra de boca de tu siervo y te anunciaré la verdad de ese pueblo que habita en la montaña, que reside cerca de ti, y no te diré ninguna mentira. (Judit 5, 5)

  • Pero su Dios les dijo que dejasen su residencia y se instalasen en el país de Canaán, y aquí llegaron y se llenaron de oro y plata y de gran cantidad de ganados. (Judit 5, 9)

  • Los quemaremos a todos, sus montañas chorrearán su sangre y sus llanuras serán cementerios. La planta de sus pies no resistirá ante nosotros, perecerán sin remedio, dice el rey Nabucodonosor, señor de toda la tierra. Él ha hablado, y no caerá en el vacío ninguna de sus palabras. (Judit 6, 4)

  • Y tú, Ajior, mercenario amonita, que has pronunciado estas palabras en un día aciago para ti, no verás más mi rostro hasta que no me haya vengado de esta raza que escapó de Egipto. (Judit 6, 5)

  • Si confías que no serán vencidos, ¡no pongas esa cara! Ninguna de las palabras que he dicho quedará sin cumplimiento". (Judit 6, 9)

  • Sin embargo, cada cual tomó su equipo guerrero e hicieron hogueras sobre las torres, permaneciendo en alarma toda la noche. (Judit 7, 5)

  • "Escucha, señor, una palabra, y no habrá bajas en tu ejército. (Judit 7, 9)

  • Todo esto lo supo Judit, hija de Merarí, hijo de Ox, de José, de Oziel, de Jelcías, de Ananías, de Gedeón, de Rafaín, de Ajitob, de Elías, de Jilquías, de Eliab, de Natanael, de Salamiel, de Sarasaday, de Israel. (Judit 8, 1)


"O temor e a confiança devem dar as mãos e proceder como irmãos. Se nos damos conta de que temos muito temor devemos recorrer à confiança. Se confiamos excessivamente devemos ter um pouco de temor". São Padre Pio de Pietrelcina