Mosaico decorativo

Talált 7268 Eredmények: ángel Del Señor

  • La ira del Señor se encendió contra Amasías y le envió un profeta a decirle: "¿Por qué has ido a buscar a los dioses del pueblo al que ellos no pudieron librar de tus manos?". (II Crónicas 25, 15)

  • Pero Amasías no hizo caso, porque así estaba dispuesto por el Señor, que quería entregarlo en manos de Joás, por haberse ido tras los dioses de Edón. (II Crónicas 25, 20)

  • se apoderó de todo el oro y la plata y de todos los utensilios que había en el templo del Señor, en la casa de Obededón y en los tesoros del palacio real, tomó rehenes y se volvió a Samaría. (II Crónicas 25, 24)

  • Después que Amasías se apartó del Señor, tramaron contra él una conjura en Jerusalén, y huyó a Laquis, donde lo persiguieron y lo mataron. (II Crónicas 25, 27)

  • Hizo lo que es justo a los ojos del Señor, como lo había hecho su padre Amasías. (II Crónicas 26, 4)

  • Buscó a Dios mientras vivió Zacarías, que lo había educado en el temor de Dios; y, mientras buscó al Señor, Dios le hizo triunfar. (II Crónicas 26, 5)

  • Al sentirse poderoso, se llenó de soberbia, lo que fue su perdición. Fue infiel al Señor y entró en el templo a ofrecer incienso sobre el altar de los perfumes. (II Crónicas 26, 16)

  • Después de él entró el sacerdote Azarías con otros ochenta sacerdotes del Señor, hombres valerosos, (II Crónicas 26, 17)

  • que se enfrentaron al rey Ozías y le dijeron: "Ozías, tú no puedes ofrecer el incienso al Señor; sólo pueden hacerlo los sacerdotes de Aarón, consagrados precisamente para eso. Sal fuera del santuario, porque has pecado y no tienes derecho a la gloria que viene del Señor Dios". (II Crónicas 26, 18)

  • Ozías, todavía con el incensario en su mano para quemar el incienso, montó en cólera contra los sacerdotes y, al instante, brotó la lepra en su frente en presencia de los sacerdotes en el templo del Señor, junto al altar de los perfumes. (II Crónicas 26, 19)

  • Azarías, el sacerdote jefe, y todos los sacerdotes se fijaron en él, vieron la lepra en su frente y se apresuraron a echarlo de allí, cuando él mismo salía ya precipitadamente, porque el Señor lo había castigado. (II Crónicas 26, 20)

  • El rey Ozías continuó leproso hasta el día de su muerte. Vivió recluido en una casa aislada, pues, como leproso, estaba excluido del templo del Señor. Su hijo Jotán estaba al frente del palacio y del gobierno de la nación. (II Crónicas 26, 21)


"O Santo Rosário é a arma daqueles que querem vencer todas as batalhas." São Padre Pio de Pietrelcina