Talált 6584 Eredmények: dio
Del maestro de coro. De David. Dice en su corazón el insensato: «¡No hay Dios!» Corrompidos están, de conducta abominable, no hay quien haga el bien. (Salmos 14, 1)
Se asoma Yahveh desde los cielos hacia los hijos de Adán, por ver si hay un sensato, alguien que busque a Dios. (Salmos 14, 2)
Allí de espanto temblarán donde nada hay que espante, que Dios está por la raza del justo: (Salmos 14, 5)
A media voz. De David. Guárdame, oh Dios, en ti está mi refugio. (Salmos 16, 1)
Yo te llamo, que tú, oh Dios, me respondes, tiende hacia mí tu oído, escucha mis palabras, (Salmos 17, 6)
Yahveh, mi roca y mi baluarte, mi liberador, mi Dios; la peña en que me amparo, mi escudo y fuerza de mi salvación, mi ciudadela y mi refugio. (Salmos 18, 3)
Clamé a Yahveh en mi angustia, a mi Dios invoqué; y escuchó mi voz desde su Templo, resonó mi llamada en sus oídos. (Salmos 18, 7)
cabalgó sobre un querube, emprendió el vuelo, sobre las alas de los vientos planeó. (Salmos 18, 11)
porque he guardado los caminos de Yahveh, y no he hecho el mal lejos de mi Dios. (Salmos 18, 22)
Tú eres, Yahveh, mi lámpara, mi Dios que alumbra mis tinieblas; (Salmos 18, 29)
con tu ayuda las hordas acometo, con mi Dios escalo la muralla. (Salmos 18, 30)
Dios es perfecto en sus caminos, la palabra de Yahveh acrisolada. El es el escudo de cuantos a él se acogen. (Salmos 18, 31)