Mosaico decorativo

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  • Tú, que condenas el adulterio, también lo cometes. Tú, que aborreces a los ídolos, saqueas sus templos. (Romanos 2, 22)

  • Porque como dice la Escritura: Por culpa de ustedes, el nombre de Dios es blasfemado entre las naciones. (Romanos 2, 24)

  • Al contrario, el que no está circuncidado, pero observa las prescripciones de la Ley, será tenido por un verdadero circunciso. (Romanos 2, 26)

  • El verdadero judío lo es interiormente, y la verdadera circuncisión es la del corazón, la que se hace según el espíritu y no según la letra de la Ley. A este le corresponde la alabanza, no de los hombres, sino de Dios. (Romanos 2, 29)

  • ¿Y qué importa que algunos no hayan creído? ¿Acaso su incredulidad anulará la fidelidad de Dios? (Romanos 3, 3)

  • De ninguna manera: Dios es veraz, y todo hombre, mentiroso, porque como dice la Escritura: Serás reconocido como justo por lo que dices y triunfarás cuando seas juzgado. (Romanos 3, 4)

  • Ahora bien, si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué conclusión sacaremos? ¿Dios será injusto -me expreso en términos humanos- al dar libre curso a su ira? (Romanos 3, 5)

  • ¿O debemos hacer el mal para que resulte el bien, como algunos calumniadores nos hacen decir? ¡Estos sí merecen ser condenados! (Romanos 3, 8)

  • En definitiva, entonces, ¿somos o no superiores a los paganos? De ninguna manera. (Romanos 3, 9)

  • no hay nadie que comprenda, nadie que busque a Dios. (Romanos 3, 11)

  • Sus pies son rápidos para derramar sangre, (Romanos 3, 15)

  • Ahora bien, nosotros sabemos que todo lo que dice la Ley es válido solamente para los que están bajo la Ley, a fin de que nadie pueda alegar inocencia y todo el mundo sea reconocido culpable delante de Dios. (Romanos 3, 19)


"Invoquemos sempre o auxílio de Nossa Senhora." São Padre Pio de Pietrelcina