Talált 21960 Eredmények: Or
Un pueblo se alza como una leona, se yergue como un león: no se recuesta hasta devorar la presa y beber la sangre de sus víctimas". (Números 23, 24)
Balac dijo entonces a Balaam: "Si no lo maldices, ¡por lo menos no lo bendigas!". (Números 23, 25)
Pero Balaam respondió a Balac: "Ya te advertí que haría todo lo que el Señor me dijera". (Números 23, 26)
En seguida lo llevó a la cima del Peor, que domina la región desértica, (Números 23, 28)
Pero Balaam, al ver que el Señor se complacía en bendecir a Israel, no fue, como las otras veces, en busca de presagios, sino que volvió su rostro hacia el desierto. (Números 24, 1)
Cuando alzó los ojos y vio a Israel acampado por tribus, el espíritu de Dios vino sobre él (Números 24, 2)
y pronunció su poema, diciendo: "Oráculo de Balaam, hijo de Beor, oráculo del hombre de mirada penetrante; (Números 24, 3)
oráculo del que oye las palabras de Dios y conoce el pensamiento del Altísimo; del que recibe visiones del Todopoderoso, en éxtasis, pero con los ojos abiertos. (Números 24, 4)
¡Qué hermosas son tus carpas, Jacob, y tus moradas, Israel! (Números 24, 5)
Son como quebradas que se extienden, como jardines junto a un río, como áloes que plantó el Señor, como cedros junto a las aguas. (Números 24, 6)
El agua desborda de sus cántaros, su simiente tiene agua en abundancia. Su rey se eleva por encima de Agag y su reino es exaltado. (Números 24, 7)
Dios, que lo hace salir de Egipto, es para él como los cuernos de un búfalo. Él devora a las naciones enemigas, les tritura los huesos y las hiere con sus flechas. (Números 24, 8)