Talált 4167 Eredmények: Poder De Dios
Una vez terminados los días de esos banquetes, Job los mandaba a llamar para purificarlos; se levantaba muy temprano y ofrecía sacrificios por cada uno de ellos, pues decía: «Puede que mis hijos hayan pecado y ofendido a Dios en su corazón.» Así hacía Job. (Job 1, 5)
Un día, cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse ante Yavé, apareció también entre ellos Satán. (Job 1, 6)
Yavé dijo a Satán: «¿No te has fijado en mi servidor Job? No hay nadie como él en la tierra. Es un hombre bueno y honrado, que teme a Dios y se aparta del mal.» (Job 1, 8)
Satán respondió: «¿Acaso Job teme a Dios sin interés? (Job 1, 9)
Entonces dijo Yavé a Satán: «Te doy poder sobre todo cuanto tiene, pero a él no lo toques.» Y Satán se retiró de la presencia de Yavé. (Job 1, 12)
Todavía estaba hablando, cuando llegó otro que dijo: «Cayó del cielo fuego de Dios y quemó completamente a las ovejas y sus pastores. Sólo escapé yo para anunciártelo.» (Job 1, 16)
En todo esto no pecó Job ni dijo nada insensato en contra de Dios. (Job 1, 22)
Otro día en que vinieron los hijos de Dios a presentarse ante Yavé, se presentó también con ellos Satán. (Job 2, 1)
Yavé dijo a Satán: «¿Te has fijado en mi siervo Job? No hay nadie como él en la tierra; es un hombre bueno y honrado que teme a Dios y se aparta del mal. Aún sigue firme en su perfección y en vano me has incitado contra él para arruinarlo.» (Job 2, 3)
Entonces su esposa le dijo: «¿Todavía perseveras en tu fe? ¡Maldice a Dios y muérete!» (Job 2, 9)
Pero él le dijo: «Hablas como una tonta cualquiera. Si aceptamos de Dios lo bueno, ¿por qué no aceptaremos también lo malo?» En todo esto no pecó Job con sus palabras. (Job 2, 10)
¿Para la vida si el hombre ya no encuentra su camino, ya que Dios le ha cerrado todas las salidas? (Job 3, 23)