Mosaico decorativo

1. Noemí, su suegra, le dijo: «Hija mia, ¿es que no debo procurarte una posición segura que te convenga?

1. Después le dijo su suegra Noemí: "Hija mía, yo debo buscar tu felicidad.

2. Ahora bien: ¿Acaso no es pariente nuestro aquel Booz con cuyos criados estuviste? Pues mira: Esta noche estará aventando la cebada en la era.

2. Booz, con cuyos segadores has estado, es nuestro pariente. Mira, esta tarde él limpiará en su era.

3. Lávate, perfúmate y ponte encima el manto, y baja a la era; que no te reconozca ese hombre antes que acabe de comer y beber.

3. Lávate, perfúmate, vístete con los mejores vestidos y vete a la era, pero sin dejarte ver hasta que haya terminado de comer y beber.

4. Cuando se acueste, mira el lugar en que se haya acostado, vas, descubres un sitio a sus pies y te acuestas; y él mismo te indicará lo que debes hacer.»

4. Cuando se haya acostado, fíjate bien dónde duerme; ve después, le descubres los pies y te acuestas; él te indicará lo que debes hacer".

5. Ella le dijo: «Haré cuanto me has dicho.»

5. Rut respondió: "Haré lo que me dices".

6. Bajó a la era e hizo cuanto su suegra le había mandado.

6. Rut fue a la era e hizo exactamente lo que le había dicho su suegra.

7. Booz comió y bebió y su corazón se puso alegre. Entonces fue a acostarse junto al montón de cebada. Vino ella sigilosamente, descubrió un sitio a sus pies y se acostó.

7. Booz comió, bebió y se acostó muy feliz al lado del muelo de la cebada. Llegó entonces ella muy despacio, destapó sus pies y se acostó.

8. A media noche sintió el hombre un escalofrío, se volvió y notó que había una mujer acostada a sus pies.

8. Ya de madrugada, Booz se sobresaltó e, incorporándose, vio una mujer acostada a sus pies.

9. Dijo: «¿Quien eres tú?», y ella respondió: «Soy Rut tu sierva. Extiende sobre tu sierva el borde de tu manto, porque tienes derecho de rescate.»

9. "¿Quién eres tú?", preguntó. Ella respondió: "Soy Rut, tu sierva; extiende tu manto sobre mí, porque tienes el derecho de levirato".

10. El dijo: «Bendita seas de Yahveh, hija mía; tu último acto de piedad filial ha sido mejor que el primero, porque no has pretendido a ningún joven, pobre o rico.

10. Él replicó: "Hija mía; este segundo acto de piedad es todavía mejor que el primero, pues no has buscado ningún joven, rico o pobre.

11. Y ahora, hija mía, no temas; haré por ti cuanto me digas, porque toda la gente de mi pueblo sabe que tú eres una mujer virtuosa.

11. No tengas miedo, hija mía; haré con gusto lo que pides, pues todo el pueblo sabe que eres mujer virtuosa.

12. Ahora bien: es verdad que tengo derecho de rescate, pero hay un pariente más cercano que yo con derecho de rescate.

12. Sí, es cierto que soy tu pariente, pero hay otro pariente más próximo que yo.

13. Pasa aquí esta noche, y mañana, si él quiere ejercer su derecho, que lo ejerza; y si no quiere, yo te rescataré, ¡vive Yahveh! Acuéstate hasta el amanecer.»

13. Pasa ahí la noche, y mañana, si él quiere hacer uso de su derecho, que lo haga; y si no quiere, vive Dios que yo lo haré. Duérmete hasta mañana".

14. Se acostó ella a sus pies hasta la madrugada; se levantó él a la hora en que todavía un hombre no puede reconocer a otro, pues se decía: «Que no se sepa que la mujer ha venido a la era.»

14. Ella durmió a sus pies hasta la mañana, levantándose antes de que pudiesen distinguirse las personas. Booz le había dicho: "Que no se sepa que una mujer ha venido a la era".

15. El dijo: «Trae el manto que tienes encima y sujeta bien.» Sujetó ella, y él midió seis medidas de cebada y se las puso a cuestas, y él entró en la ciudad.

15. Después añadió: "Quítate el manto que te cubre y sosténlo". Ella lo sostuvo, y le echó seis medidas de cebada; se las echó a cuestas, y entró en la ciudad.

16. Volvió ella donde su suegra que le dijo: «¿Cómo te ha ido, hija mía?» Y le contó cuanto el hombre había hecho por ella,

16. Cuando llegó a casa de su suegra, ésta le preguntó: "¿Qué ha pasado, hija mía?". Rut le contó lo que Booz había hecho por ella,

17. y añadió: «Me ha dado estas seis medidas de cebada, pues dijo: "No debes volver de vacío donde tu suegra."»

17. y añadió: "Mira, me dio estas seis medidas de cebada y me dijo: No quiero que vuelvas a casa de tu suegra con las manos vacías".

18. Noemí le dijo: «Quédate tranquila, hija mía, hasta que sepas cómo acaba el asunto; este hombre no parará hasta concluirlo hoy mismo.»

18. Noemí le dijo: "Estáte tranquila, hija mía, hasta que sepas en qué para la cosa, pues este hombre no descansará hasta haber resuelto el asunto".



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