Löydetty 1774 Tulokset: Pueblo Judío
el pueblo suplicaba al Señor altísimo, y al misericordioso dirigía sus plegarias hasta finalizar la ceremonia y terminar el acto de servicio cultual. (Eclesiástico 50, 19)
Entonces él descendía y levantaba las manos sobre la congregación del pueblo de Israel para dar en voz alta la bendición del Señor y tener el honor de pronunciar su nombre. (Eclesiástico 50, 20)
Dos pueblos me son odiosos, y un tercero que ni siquiera es pueblo: (Eclesiástico 50, 25)
los que habitan en la montaña de Seír, los filisteos y el pueblo estúpido que mora en Siquén. (Eclesiástico 50, 26)
Conoce el buey a su señor y el asno el pesebre de su amo. Israel, en cambio, no conoce; mi pueblo no comprende. (Isaías 1, 3)
¡Ay, nación pecadora, pueblo cargado de crímenes, ralea de malvados, hijos perversos! Han abandonado al Señor, han despreciado al Santo de Israel, le han vuelto la espalda. (Isaías 1, 4)
¡Escuchad la palabra del Señor, jefes de Sodoma; prestad oído a la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra! (Isaías 1, 10)
Él gobernará las naciones y dictará sus leyes a pueblos numerosos, que trocarán sus espadas en arados y sus lanzas en hoces. No alzará ya la espada pueblo contra pueblo ni se entrenarán ya para la guerra. (Isaías 2, 4)
Sí, tú has rechazado a tu pueblo, a la casa de Jacob; pues está llena de adivinos y de agoreros, como los filisteos, y pacta con extranjeros. (Isaías 2, 6)
El pueblo se alzará, hombre contra hombre, vecino contra vecino; se lanzará el joven contra el anciano, el plebeyo contra el noble. (Isaías 3, 5)
Pero él protestará el día aquel: Yo no soy médico, ni hay en mi casa pan ni manto; no me hagáis jefe del pueblo. (Isaías 3, 7)
Niños dominan a mi pueblo, mujeres lo gobiernan. Pueblo mío, tus conductores te extravían, pervierten la senda de tus pasos. (Isaías 3, 12)