Mosaico decorativo

Löydetty 304 Tulokset: Mujeres

  • Jefes y ancianos gimieron; doncellas y jóvenes perdieron su vigor y se desvaneció la belleza de las mujeres. (I Macabeos 1, 26)

  • Sus gentes hicieron prisioneros a mujeres y niños y se apoderaron de sus ganados. (I Macabeos 1, 32)

  • A las mujeres que, contra el decreto, habían circuncidado a sus hijos las mataron (I Macabeos 1, 60)

  • donde se establecieron con sus hijos, mujeres y ganados, pues los males habían llegado al colmo. (I Macabeos 2, 30)

  • Los atacaron en pleno sábado, y perecieron ellos con sus mujeres, hijos y ganados, unas mil personas. (I Macabeos 2, 38)

  • Ellos vienen contra nosotros llenos de insolencia y de maldad, para llevarse nuestras mujeres y nuestros hijos y saquearnos. (I Macabeos 3, 20)

  • Han matado a todos nuestros hermanos que vivían en Tob, han sometido a esclavitud a sus mujeres y a sus hijos y se han llevado sus bienes: han muerto allí unos mil hombres". (I Macabeos 5, 13)

  • Tomó después consigo a los judíos de Galilea y Arbata con sus mujeres, hijos y todo lo que tenían, y los llevó con gozo a Judea. (I Macabeos 5, 23)

  • Después de esto Judas reunió a todos los israelitas que se encontraban en Galaad, chicos y grandes, con sus mujeres, hijos y equipajes, enorme muchedumbre, para volver a Judea. (I Macabeos 5, 45)

  • pero los romanos se enteraron y enviaron a luchar contra ellos a un solo general; cayeron muchos griegos, y los romanos se llevaron cautivas a sus mujeres y a sus hijos, saquearon sus bienes, se apoderaron de sus tierras, derribaron sus murallas y los sometieron a esclavitud hasta el día de hoy. (I Macabeos 8, 10)

  • Defenderé a mi pueblo, a vuestros hijos y a vuestras mujeres ahora que todas las naciones que nos odian conspiran para exterminarnos". (I Macabeos 13, 6)

  • Los habitantes, con sus mujeres y sus hijos, subieron a las murallas, se rasgaron las vestiduras y pidieron a Simón la paz a grandes gritos, clamando: (I Macabeos 13, 45)


"Devo fazer somente a vontade de Deus e, se lhe agrado, o restante não conta." São Padre Pio de Pietrelcina